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SUPLEMENTO DE VITAMINA D


¿Una alternativa para potenciar la eficacia de las vacunas contra el SARS-CoV-2? Una hipótesis y propuesta de discusión para futuros ensayos clínicos.

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto sobre la salud y la vida de las sociedades como ninguna otra enfermedad en los últimos cien años.  Con una celeridad extraordinaria de los científicos y la industria farmacéutica a menos de un año del inicio de la pandemia comenzamos a disponer de varias vacunas eficaces. Esta parece ser la herramienta más efectiva para el control de la enfermedad cuando se alcanza un nivel alto de población vacunada. Aun así no sabemos cuánto durará la protección sumado al temor a las nuevas mutaciones agresivas como la sudafricana, la británica y la de Manaos.  

La respuesta inmunitaria efectiva varía del 50 al 94% con las diferentes vacunas. El hecho agravante es que debido a la baja disponibilidad de vacunas, algunos países posponen las segundas dosis, lo que retrasa la consecución de las defensas protectoras.

El uso de estrategias adyuvantes para mejorar las respuestas de las vacunas virales es una táctica útil, particularmente en pacientes con baja respuesta como los ancianos (1). De interés, las intervenciones nutricionales son una de las recomendaciones comprobadas para mejorar la respuesta a la vacunación (2).

Múltiples estudios previos concluyen que la suplementación de micronutrientes como la vitamina D tiene un efecto protector contra algunas infecciones virales como el resfriado común, la influenza y el dengue (3). No obstante la demora en los datos confirmatorios de algunos ensayos clínicos específicos en curso, resulta promisorio el plantear la posibilidad de que la vitamina D pueda prevenir y/o atenuar la enfermedad COVID-19(4).

Los fundamentos científicos responden a evidencias de asociación inversa probada entre el nivel sérico de vitamina D y el riesgo de infección, la gravedad de los síntomas, sus complicaciones y en el peor de los casos la muerte (5, 6). Además, la deficiencia de vitamina D puede reducir la respuesta inmune a la vacunación contra la influenza, y la corrección de la deficiencia de vitamina D con suplementos parece mejorar la respuesta a la vacunación, al menos para algunas de las cepas como A/H3N2 y la cepa B (7).

Estos hechos sugieren que tener buenos niveles de vitamina D podría asociarse con una mejor respuesta inmune a las vacunas para prevenir la aparición de COVID-19.  Es reconocido el efecto de la vitamina D sobre la respuesta inflamatoria y la actividad inmunológica.

Los pacientes con niveles más bajos de vitamina D en suero tienen valores de dímero D elevados, un mayor recuento de linfocitos B, una reducción de linfocitos T CD8+ con una relación CD4/CD8 baja, hallazgos clínicos comprometidos y afectación de la tomografía computarizada torácica (8). Estos resultados son reforzados por una vasta evidencia que relaciona a ciertas vitaminas y nutrientes con regulación de la respuesta inmunitaria.

Específicamente, la vitamina D parece desempeñar un papel central en las respuestas inmunitarias tanto innatas como adaptativas. El efecto sobre la respuesta inmune adaptativa no se comprende del todo. Sin embargo, al menos parte de sus efectos depende de la supresión de las células T auxiliares tipo 1 (Th1) y de la estimulación de las células T reguladoras supresoras (9).
Estos antecedentes y líneas de evidencias nos permiten proponer como hipótesis la posibilidad de que la suplementación con vitamina D podría ayudar al proceso de defensa estimulado por vacunas mejorando la producción de anticuerpos específicos contra SAR-CoV-2, y además, mejorar la respuesta inmunológica relacionada con el antígeno viral -junto con las protecciones antivirales- para su respuesta moduladora sobre citocinas y mediadores inflamatorios.

Para destacar, investigadores de Canadá están evaluando en profesionales de la salud -a través de un estudio prospectivo triple ciego-, por un lado, el posible efecto protector en función de la suplementación con vitamina D, y por otro la efectividad en la vacunación sobre la defensa contra el SARS-CoV-2 (riesgo de infección, enfermedad y complicaciones de COVID-19, NCT04483635) (10).

Finalmente, por lo expuesto, ponemos en consideración y propiciamos la discusión de esta hipótesis que consideramos debería ser evaluada por la comunidad médico/científica dado que la adquisición de una protección más robusta asociada a niveles óptimos de vitamina D podría reforzar aún más las defensas que las vacunas otorgan contra la enfermedad COVID-19.

Autor/a: Felipe Inserra, León Ferder, Laura Antonietti, Javier Maria, Carlos Tajer, Walter Manucha