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¿PUEDE LA PÉRDIDA DEL OLFATO SER UN INDICADOR TEMPRANO DE NEURODEGENERACIÓN?

Un equipo de investigación mexicano y el departamento de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de La Laguna colaboran en un proyecto para desarrollar una técnica no invasiva para avanzar en la investigación de enfermedades neurodegenerativas. En concreto, están estudiando la posible correlación entre la pérdida de olfacción y el posterior deterioro cognitivo que se observa en enfermedades neuropsiquiátricas y neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.

El investigador Salvador Alarcón del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (México), está colaborando con Ángel Acebes, profesor e investigador del departamento de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de La Laguna en un proyecto que estudia la posible correlación entre la pérdida de olfato y el posterior deterioro cognitivo que se observa en enfermedades neuropsiquiátricas y neurodegenerativas. La estancia de Salvador Alarcón como investigador visitante ha abarcado todo el mes de abril, y está financiada por el Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de la ULL.

El grupo al que pertenece Alarcón está capitaneado por Gloria Benítez-King, jefa del departamento de Neurofarmacología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. El equipo de investigación mexicano ha desarrollado y patentado una técnica no invasiva para obtener precursores neuronales olfativos de individuos con trastornos neuropsiquiátricos y que sufren pérdida de olfato.

El primer contacto entre instituciones se produjo hace tres años por medio de Acebes y de Norberto Rodríguez, neurólogo del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, quienes se interesaron por el estudio del equipo de la doctora Benítez-King y enviaron a un miembro del laboratorio de Acebes a la institución mexicana para aprender la técnica de extracción de tales células. “Queríamos dar un paso adicional; que viniera un especialista de México para poder enseñarnos la técnica aquí y, lo más importante, poder hacerlo en pacientes de la enfermedad de Alzheimer que está actualmente tratando Norberto Rodríguez como neurólogo”, asegura Acebes.

Por su parte, Alarcón, especialista en la extracción, apunta que la propuesta de investigación de Acebes fue muy interesante, entre otras cosas, porque normalmente la mayoría de los estudios de enfermedades neuropsiquiátricas se realizan postmortem mientras que la virtud de este método es que es in vitro, a través de un exfoliado nasal obtenido en pacientes vivos. “Esta técnica permite generar células neuronales para evaluar o buscar posibles biomarcadores en diferentes enfermedades psiquiátricas”, señala el experto.
Técnica mucho menos invasiva que una prueba PCR

La técnica desarrollada por el grupo de investigación mexicano consiste en un exfoliado con un cepillo especial que va montado en un hisopo; se abre la fosa nasal con un rinoscopio, se localiza la zona anatómica, que se encuentra entre el cornete medio y una parte de la pared del septum, se efectúa la exfoliación y el cepillo se envía directamente a un medio que es especial para células del linaje neuronal.

Ambos investigadores aseguran que es una técnica mucho menos invasiva que una prueba PCR, por ejemplo. Acebes señala además que lo más remarcable de esta técnica es que, al no existir biomarcadores tempranos para el Alzheimer, poder tener éxito en esta investigación con pacientes, cuyas bases están sentando en estos momentos en la Universidad de La Laguna, supondría un avance muy importante en el campo. Además, ambos recalcan el hecho de que se trata de una prueba no invasiva, ya que actualmente los únicos marcadores patológicos disponibles para la Alzheimer se detectan con una punción lumbar, una estrategia muy invasiva y dolorosa.
Neuronas olfativas para detectar la neurodegeneración

Estas neuronas podrían expresar una serie de marcadores tempranos útiles para detectar la enfermedad. Uno de los síntomas en estados precoces de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Párkinson, es la pérdida de olfato. Esta pérdida podría usarse como una especie de “chivato” que indicaría el posible desarrollo posterior de alguna de estas patologías.

En este contexto, el estudio que están llevando a cabo los investigadores es relevante porque puede determinar qué ocurre en las neuronas olfativas de pacientes con Alzheimer temprano, además de ayudar a saber si esas neuronas pueden llegar a mostrar algún marcador que pueda servir para indicar si la enfermedad va a progresar. En este sentido, Acebes apunta que la idea a largo plazo es realizar una investigación longitudinal, tomando muestras en pacientes con Alzheimer en estados tempranos y progresivamente en pacientes que presenten estados más avanzados de la enfermedad.

Tal y como apunta Alarcón, el grupo mexicano ha determinado a través de pruebas de olfacción realizadas en pacientes con trastornos neuropsiquiátricos que estos individuos sufren una pérdida del olfato en diferentes grados. Esto les ha hecho plantear la hipótesis de que la generación de neuronas olfativas, que está en constante reemplazo, va perdiendo función y no se produce una renovación de esa población neuronal. Para entenderlo es preciso explicar cómo funcionan ciertas células del sistema olfativo.

Algunas neuronas se renuevan cada mes, pero sin que las personas pierdan la capacidad olfativa. Esas neuronas no solo se renuevan, sino que son capaces de migrar y ocupar el sitio que están dejando otras que se van degradando naturalmente, sin patología. Además, las neuronas sensoriales olfativas perciben la información y la proyectan a una zona en el cerebro llamada corteza olfativa, sin que pase antes por el tálamo, la estructura por la que pasan otros sentidos. Esto hace que la memoria olfativa sea una memoria mucho más directa y vívida ya que, como señala Ángel Acebes: “No solo te acuerdas del olor, te acuerdas del contexto que lo rodea y de la evocación que te produce ese olor”.

El objetivo de los investigadores es llegar a analizar diez muestras de pacientes con Alzheimer, y otra decena de personas sin la enfermedad. Ambos investigadores señalan que la finalidad de la colaboración es, además de consolidar la unión entre las instituciones, buscar una manera de diagnóstico temprano con el fin de aportar, en el futuro, un posible tratamiento preventivo a las personas que sufran trastornos neurodegenerativos.