Paso de Los Andes 1497 - Mendoza 54 261 5564386 54 261 5564386 info@gerontogeriatria.org

Padecer insomnio

Las personas con insomnio presentan cambios en el rendimiento cognitivo y la estructura cerebral, especialmente en la sustancia blanca y algunas regiones que se afectan en etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer, tal y como revela un nuevo estudio del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall.

En este trabajo, cuyas conclusiones se han publicado en la revista Alzheimer’s Research and Therapy, los investigadores han analizado el rendimiento cognitivo de personas con insomnio y lo han comparado con el de personas con un sueño normal. Los resultados muestran que el insomnio se relaciona con un peor resultado en pruebas cognitivas. Especialmente se ha descrito una reducción en algunas funciones ejecutivas, como por ejemplo la memoria de trabajo.

Además, el estudio demuestra, gracias a imágenes de resonancia magnética, que los participantes con insomnio presentan un menor volumen en algunas regiones cerebrales. Entre ellas se encuentran el precúneo o el córtex cingulado posterior, que se encuentran afectadas en etapas tempranas de la enfermedad. Los resultados apoyan las investigaciones que relacionan la presencia de insomnio con una elevada vulnerabilidad a la enfermedad de Alzheimer.
geriatricarea alzheimer insomnioEste estudio abre la puerta a una nueva línea de investigación que permitirá analizar la relación entre la calidad del sueño y el riesgo de sufrir Alzheimer

El estudio ha encontrado, además, cambios en la sustancia blanca cerebral mediante técnicas de resonancia magnética por difusión. Tal y como destaca destaca el Dr. Oriol Grau, primer autor del estudio, “estos hallazgos sugieren la presencia de procesos de inflamación cerebral que podrían tener un papel clave en la asociación entre la calidad del sueño y el Alzheimer”. De esta forma, la publicación de estos resultados abre la puerta a una nueva línea de investigación que hasta ahora no ha sido explorada para entender la relación entre la neuroinflamación, el sueño y la demencia.

Los investigadores también analizaron la relación entre el insomnio y la variante genética APOE-ε4. El gen APOE tiene tres posibles variantes o alelos (ε2, ε3 y ε4) y la variante ε4 confiere un riesgo más elevado de desarrollar Alzheimer. Los resultados del estudio demuestran que los efectos del insomnio sobre el cerebro están potenciados en personas portadoras de APOE-ε4 y que, por lo tanto, tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad.
La calidad del sueño se relaciona el deterioro cognitivo

Este estudio establece los fundamentos para el desarrollo de una nueva línea de investigación que permitirá estudiar de forma más exhaustiva la calidad del sueño en la cohorte Alfa a partir de medidas objetivas del sueño y de nuevos biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer. El objetivo de estos nuevos estudios es comprender a través de qué mecanismos la calidad del sueño se relaciona con la vulnerabilidad para el deterioro cognitivo asociado a Alzheimer y cuál es el papel de la inflamación cerebral en este proceso.

Para el Dr. José Luis Molinuevo, Director Científico del Programa de Prevención del Alzheimer del BBRC, “el conocimiento generado por esta nueva línea puede contribuir de forma significativa a comprender mejor la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer, mejorar el diagnóstico precoz a través de métodos mínimamente invasivos y establecer las bases para futuras estrategias terapéuticas centradas en mejorar la calidad del sueño”.

El insomnio es un trastorno caracterizado por la dificultad en iniciar o mantener el sueño, la cual cosa provoca una afectación en la función del día a día. Diferentes estudios epidemiológicos estiman que entre un 4 y un 20% de la población general tiene insomnio. Estudios previos en el campo de las demencias han encontrado una asociación entre la baja calidad del sueño y el riesgo de demencia. Actualmente, uno de los focos en la investigación del Alzheimer es el estudio de la calidad del sueño, ya sea como factor de riesgo o como una manifestación temprana de la enfermedad.