Tratamientos

Un test genético detecta el zika antes de que haya anticuerpos

La prueba, desarollada por investigadores de la multinacional alemana Siemens está disponible únicamente para su uso en investigación, aunque la empresa dice estar trabajando para que pueda ser pronto utilizado con pacientes

La división de diagnóstico de Siemens Healthcare ha desarrollado “en tiempo récord” un test capaz de detectar el virus del Zika antes de que aparezcan anticuerpos. Este virus, transmitido por el mosquito Aedes aegypty, ha sido ya considerado una emergencia internacional por la Organización Mundial de la Salud y es sospechoso de haber ocasionado miles de casos de microcefalia en recién nacidos.

La nueva prueba está disponible para su uso en investigación y es compatible con el sistema de análisis molecular de Siemens VERSANT® kPCR y con otros equipos de técnica PCR para analizar ADN. El sistema permite extraer ADN y ARN con una amplia variedad de muestras, indica la firma.

“Hemos trabajado para tener disponible lo antes posible este test. Nuestro plan es desarrollar pronto un sistema de diagnóstico in vitro de este virus para ponerlo a disposición de los profesionales y pacientes”, señala David Stein, director de estrategia e innovación de Siemens Healthcare. Joern Mosner, jefe de investigación y desarrollo de la empresa, comenta que todo el proceso ha sido muy rápido, como respuesta a la situación de emergencia que conlleva la expansión de este virus.

Zika cultivado

Con virus del Zika cultivado para pruebas de sensibilidad, demostraron que su método era capaz de distinguir de manera específica el patógeno sin confundirlo con otros virus, como el chikungunya, el dengue y virus del Nilo Occidental.

Por su parte, Fernando Beils, director de diagnóstico molecular de Siemens Healthcare, dice que espera que el nuevo test pueda ayudar a los investigadores a identificar este virus y a desarrollar una vacuna. “Nuestro objetivo es apoyar en todo lo que sea posible a la ciencia en su lucha contra este brote”.

SINC

Medicación: los riesgos de triturar y partir las pastillas

Los medicamentos se presentan en diferentes formas farmacéuticas que influyen en su actividad terapéutica. No obstante, es muy frecuente la alteración de la integridad de las formas farmacéuticas, al partir o triturar las pastillas. En teoría, todos los medicamentos deben ser administrados sin manipular.

Algunos medicamenteos se presentan en formatos que enmascaran y corrigen olores o sabores desagradables
La mayoría de los medicamentos utilizados hoy en día se encuentran en forma sólida (en pastillas), por lo que es una actividad habitual partir las pastillas e incluso triturarlas, y abrir las cápsulas: por la dificultad del paciente para tragar o por los trastornos de comportamiento que padecen, además también para ajustar la dosis.

Triturar la medicación
Los trastornos de deglución son frecuentes entre las personas mayores y esto hace que la administración de medicamentos por vía oral a veces resulte complicada. Lo mismo ocurre con las personas que sufren trastornos de comportamiento. Generalmente se opta por triturar la medicación y abrir las cápsulas para extraer su contenido. Esta práctica parece ser muy habitual en geriatría y muchas veces no se le presta mucha atención al ser una “práctica habitual”… pese a que puede conllevar una serie de problemas.

Triturar la medicación puede acarrear riesgos ya que no toda la medicación puede ser triturada sin que sufra alteraciones importantes. No debe aplicarse en ciertos medicamentos porque se corre el riesgo de eliminar los beneficios de sus principios activos. Además de favorecer la conservación de estos principios activos y protegerlos contra factores de alteración, las formas de presentación de algunos medicamentos enmascaran y corrigen los olores o sabores desagradables.

Partir la medicación
Hay muchas razones por las cuales se suelen partir los medicamentos. Normalmente se realiza para ajustarse al tratamiento y así obtener la dosis prescrita o para tragar las pastillas con más facilidad.

Esto puede tener graves consecuencias clínicas, ya que en ocasiones se pueden tomar dosis equivocadas, lo cual podría significar un grave peligro para la salud. Por ejemplo, en algunos fármacos, sobre todo en los más pequeños, con un simple error al partirlos se puede pasar de la dosis prescrita y producirse una cierta toxicidad, con grave riesgo para la salud.

Por otra parte, generalmente se considera que si el fabricante marcó una línea divisoria en la pastilla significa que son aptas para partirse. Sin embargo, esto no es siempre así, ya que existe un grado de inexactitud al partirlas debido a su forma, tamaño o tipo de recubrimiento.

El uso del partidor de pastillas propicia un corte más preciso pero no exacto
Las pastillas se pueden partir ya sea con las manos, con un cuchillo, tijeras o con un partidor de pastillas. Cuando la división no es homogénea se favorece la inexactitud en la dosis o desperdicio ya que algunas ocasiones se parten en más de dos porciones. El uso del partidor de pastillas propicia un “corte” más preciso, pero también produce errores.

La partición de medicamentos se convierte en problemática cuando se trata de grandes desviaciones en las dosis o cuando los medicamentos tienen un estrecho índice terapéutico, es decir, cuando una pequeña diferencia en la dosis puede tener una gran diferencia en los efectos terapéuticos.

No obstante, también existen situaciones en las que los pacientes requieren de una dosis de medicamento que sólo puede ser obtenida “partiendo” la pastilla, ya sea porque no hay otra vía de administración o porque el paciente no puede tomar el medicamento de otra forma.

Problemas que conllevan…
Partir o triturar pastillas puede provocar variaciones significativas en la dosis administrada y puede afectar las características de liberación y absorción del principio activo del fármaco. Además, puede incrementar el riesgo de reacciones adversas, haber problemas en la eficacia del fármaco y/o efectos secundarios.

Hay formas farmacéuticas que poseen una cubierta especial, cuyo propósito es regular la velocidad con la que se libera el principio activo. En general, no deben fraccionarse o triturarse, ya que ello rompe el mecanismo que controla la liberación y da lugar a un aporte incontrolado del fármaco, pudiendo existir “infradosificación” o sobredosificación. Es más, incluso se podrían alcanzar concentraciones tóxicas o incrementar la probabilidad de efectos adversos.

Señalar también que hay formas farmacéuticas de cubierta entérica, cuya finalidad es que los medicamentos pasen intactos a través del estómago y liberen el principio activo en el intestino para evitar la irritación estomacal y prevenir la destrucción del principio activo por los ácidos del estómago y retardar el inicio de la acción. La eliminación de esta cubierta al triturarlos afectaría negativamente a su acción farmacológica, podrían ocasionar irritación de la mucosa del tracto digestivo y generar efectos secundarios o toxicidad.

Por su parte, los comprimidos sublinguales están diseñados para disolverse rápidamente y obtener una rápida absorción. Estos medicamentos se disuelven bajo la lengua para que lleguen a la circulación sanguínea en corto tiempo, y si se tritura el comprimido se modifica el efecto del medicamento.

Indicar finalmente que algunos medicamentos, cuando son triturados, pueden dispersarse en el aire y ser respirados, lo que puede representar un riesgo para la persona que lleva a cabo esta labor. Por ejemplo, hay fármacos que son irritantes para las mucosas, o teratógenos.

Alternativas, ¿qué podemos hacer?
Una alternativa es buscar otras formas farmacéuticas más recomendables, al margen de las pastillas, que no requieran manipulación.

Por otro lado, si un medicamento concreto no está disponible en una forma farmacéutica alternativa, es posible que exista otro medicamento en su mismo grupo terapéutico, por el cual pueda sustituirse y que pueda conseguirse en una de estas otras formas.

Un artículo de Lidia Amela, Enfermera de BSP Asistencia