Cada vez es más habitual sufrir hipoacusia o pérdida auditiva, que dependiendo de su grado puede llegar a ser leve, moderada o grave. Un 33% de los españoles sufre pérdida auditiva, y hasta un 75% de los encuestados conoce a algún familiar, amigo o conocido que la padece, según recoge un estudio elaborado por Oi2, compañía especialistas en el cuidado de la audición, con motivo del Día Internacional de la Sordera que tiene lugar el 29 de septiembre.

Según datos de la investigación, sólo el 52% de los españoles reconoce que llevaría audífonos en el caso que le detectaran pérdida auditiva. Por el contrario, el 45% señala que esta decisión dependería de su comodidad y estética, mientras que el 3% se negaría a llevarlos.
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En esta línea, la estética de llevar puesto unos audífonos (39%) y su precio (32%) son los factores que más influyen a los españoles a la hora de decidir si utilizarlos o no, por encima de otros como las prestaciones del propio audífono (22%) o la opinión de otros usuarios respecto a su uso (7%).

Otra prestación de los audífonos que los españoles valoran muy positivamente es que permitan conectarse a Internet: para un 89% de los encuestados, si tuviera que llevar audífonos, sería importante que estos pudiesen conectarse al móvil.
La prevención, fundamental para mitigar la pédida auditiva

Son varios los consejos para prevenir la pérdida de audición, tales como evitar hábitos como los ruidos intensos, la entrada de agua en los oídos o el consumo de tabaco y/o alcohol, entre muchos otros. No obstante, no sólo cada vez son más los españoles que sufren pérdida auditiva, sino también que tardan más en detectarla. Y es que tal y como advierten los especialistas de Oi2, el 51% de los españoles que sufren pérdida auditiva no la descubrieron hasta los 30 años o más. Entre ellos, un 32% de los 30 a los 45 años; un 16% de los 45 a los 60 años; y un 3% a partir de los 60 años.

En lo que respecta a la consecuencia más común motivada por la pérdida auditiva, los españoles que la sufren señalan que es la pérdida de atención (19%), seguida de otras habituales como el estrés (13%), dolor de cabeza (13%), cansancio (10%), vértigo (8%), problema de comunicación con familiares (8%), depresión (7%), aislamiento (6%), problemas de alimentación y/o sueño (5%) y el aumento de la presión sanguínea (3%). Por el contrario, sólo el 8% de los encuestados con pérdida auditiva reconoce que no sufre problemas por ello.