Una de las recomendaciones médicas clásicas y universales para prevenir las enfermedades cardíacas acaba de ser declarada obsoleta: la aspirina diaria. Esta medida ya no se recomienda como preventiva para los adultos mayores que no tienen un riesgo alto o una enfermedad cardíaca existente, según las pautas anunciadas el domingo 17 de marzo por el American College of Cardiology y la American Heart Association (AHA).

La medida se basa en las últimas evidencias científicas que hallaron que en los adultos sanos y sin riesgo de padecer enfermedades cardíacas, los riesgos de tomar una aspirina diaria superan a los beneficios.

Los médicos pueden considerar la aspirina para aquellos pacientes mayores de alto riesgo, por ejemplo los que tienen problemas para bajar su colesterol o controlar sus niveles de azúcar en la sangre, siempre que no haya un mayor riesgo de sangrado interno, sugieren las nuevas pautas.

"Los médicos deben ser muy selectivos en la prescripción de aspirina para personas sin enfermedad cardiovascular conocida", dijo en un comunicado el cardiólogo del John Hopkins Hospital, Dr. Roger Blumenthal. "Es mucho más importante enfocarse en el estilo de vida y controlar la presión arterial y el colesterol que recomendar la aspirina" agregó.

Sin embargo, para cualquier persona que haya tenido un derrame cerebral (ACV), ataque cardíaco, cirugía a corazón abierto o endoprótesis insertadas para abrir las arterias obstruidas, la aspirina puede ser recomendada.

Las nuevas pautas enfatizan que las estatinas, junto con los cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable para el corazón, ejercicio regular, pérdida de peso y evitar fumar, deben usarse para prevenir enfermedades del corazón en cualquier persona con niveles de LDL o colesterol “malo” de más de 190 ml/dL.


Quién debe tomar aspirina

"La aspirina debe limitarse a las personas con el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y un riesgo muy bajo de sangrado", dijo Blumenthal.

Los pacientes deben trabajar en estrecha colaboración con sus médicos para establecer su riesgo de sangrado, que aumenta con la edad, o cuando una persona desarrolla enfermedad renal, enfermedad cardíaca, diabetes y presión arterial alta. Un antecedente de úlceras o sangrado, especialmente en el tracto gastrointestinal o anemia, también son factores de riesgo de sangrado. Ciertos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroides, los esteroides, los anticoagulantes directos y la warfarina (un anticoagulante) también pueden aumentar la posibilidad de sangrado.

Para las personas que tienen diabetes tipo 2 -un factor de riesgo primario para la enfermedad cardiovascular- las nuevas pautas proponen un cambio en el estilo de vida y se basan en dieta, ejercicio y plan de control de peso como la primera línea de defensa.

Los expertos proponen un plan de al menos 150 minutos a la semana de ejercicios de intensidad moderada, como caminar a paso ligero y nadar. Y agregar 75 minutos de ejercicio de alta intensidad, como correr y entrenar en circuito.


Estudios en contra de la aspirina

En enero de 2019 se publicó en JAMA un nuevo análisis de los pros y contras de tomar aspirina diaria, sobre 13 estudios y que incluía 164,225 participantes sin enfermedad cardiovascular. Los resultados sugirieron que el consumo de la aspirina puede no ser seguro para algunos adultos mayores: la dosis diaria aumentó el riesgo de sangrado en el intestino y en el cráneo.

El mega estudio se enfocó en el uso de la aspirina diaria versus no tomarla en personas sin enfermedad cardiovascular y se halló que aquéllas sin problemas cardíacos que tomaron diariamente una dosis baja de aspirina tuvieron un menor riesgo de ataque cardíaco, derrame cerebral y muerte. Sin embargo, el beneficio fue menor que los riesgos.

Otro estudio publicado en la revista médica The Lancet en 2017 encontró que el riesgo de un sangrado gastrointestinal grave, potencialmente mortal, tras tomar una aspirina diaria, fue más alto en personas mayores de 75 años.