El envejecimiento es una etapa natural de la vida en la que el cuerpo va sufriendo cambios anatómicos y fisiológicos que se traducen en pérdidas funcionales. Estos cambios suelen presentarse de forma lenta y progresiva, de modo que las personas nos adaptamos a ellos sin dificultad.

A nivel del cerebro se produce una pérdida de neuronas que con los años acaba afectando al rendimiento cognitivo: aparecen problemas de memoria, dificultades para concentrarse, cuesta encontrar la palabra precisa, nos ofuscamos más a menudo, perdemos lucidez, los problemas cotidianos parecen más difíciles de resolver…

Los cerebros con redes neuronales más fuertes pueden afrontar mejor los daños cerebrales

El envejecimiento es inevitable pero el impacto de estos cambios se puede ralentizar si mantenemos el cerebro sano y en forma. La ciencia nos aporta argumentos muy interesantes que sustentan las recomendaciones que se ofrecen en este post:

El cerebro tiene la capacidad de activar mecanismos para ralentizar las perdidas y compensar sus efectos sobre el rendimiento cognitivo. Esta capacidad se conoce como reserva cerebral.

La reserva cerebral se acumula a lo largo de la vida a través de los aprendizajes que vamos incorporando. Con cada aprendizaje, con cada vivencia nuestro cerebro va creando redes neuronales y reforzando así su capacidad de respuesta.

Los cerebros con redes neuronales más fuertes pueden afrontar mejor los daños cerebrales y compensar sus efectos negativos sobre el rendimiento cognitivo.

Además está demostrado científicamente que el cerebro humano es capaz de crear nuevas conexiones e incluso de formar neuronas nuevas hasta edades avanzadas. Los especialistas recomiendan mantener la mente activa para aumentar la reserva cerebral.
¿Qué hacer para mantener el cerebro sano y en forma?

La salud cerebral se sustenta sobre varios pilares. Debemos adoptar hábitos saludables en cada uno de ellos.

    – Alimentación variada y equilibrada en nutrientes
    – Actividad física moderada pero regular
    – Dormir las horas suficientes procurando que el sueño sea el máximo de reparador.
    – Disfrutar del ocio y de las relaciones sociales
    – Mantener la mente activa

Recomendaciones para mantener la mente activa

Realizar actividades que activen las distintas funciones cognitivas: atención, memoria, concentración, cálculo, lectura, escritura, planificación y razonamiento. La lista de actividades es muy amplia. Algunos ejemplos serían: leer diariamente, practicar la escritura manual, realizar manualidades, juegos de mesa, pasatiempos variados, seguir series de televisión, escuchar música, aprender y recitar poesías, aprender cosas nuevas (idioma, instrumento musical, asistir a charlas y seminarios), practicar la estimulación cognitiva en plataformas online como FesKits.

La clave del éxito está en seleccionar las actividades adecuadas:

    Elegir actividades que nos interesen y nos motiven
    Al realizarlas tenemos que notar que nos exigen un esfuerzo mental
    Practicar actividades variadas para garantizar que ejercitamos todas las áreas del cerebro.
    Ser constantes en su práctica.

Y es que, tengas la edad que tengas tienes motivos para mantener la mente activa y aumentar tu reserva cerebral.

 

Un artículo de Elena Pujol, Pedagoga y logopeda
Departamento de innovación y producto Corporación Fisiogestión