La celiaquía es una enfermedad en la que el tiempo medio de diagnóstico va desde los 3 años hasta los 17 por lo que muchos pacientes superan los 50 años de edad cuando finalmente son diagnosticados.

La razón de este porcentaje tan abultado está en que, a día de hoy, la enfermedad celíaca sigue siendo una gran desconocida y el tiempo medio para su diagnóstico se prolonga desde los tres hasta los 17 años. De hecho, se estima que, por cada nuevo diagnóstico, hay entre 5 y 12 celiacos sin diagnosticar, según explicó el Dr. Álvaro García-Manzanares en el Congreso anual de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrado a finales de octubre.

Respecto a la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), este especialista en Endocrinología y Nutrición ha señalado que se trata de una patología emergente y su prevalencia es superior en 10 veces a la enfermedad celíaca (EC). “Sin embargo, la falta de criterios diagnósticos consensuados hace que estos datos pueden ser muy variables”, subrayó García-Manzanares.

¿Por qué son tan difíciles de diagnosticar estas patologías? Según García-Manzanares, tanto la EC como la SGNC pueden presentar síntomas extradigestivos (que afectan a órganos diferentes de los digestivos) como lesiones cutáneas, alteraciones neurológicas, osteoporosis, etc. Por eso, este especialista aconseja a los profesionales sanitarios que piensen en la EC y la SGNC cuando se encuentren con “enfermedades sin un origen causal claro del cuadro clínico”.

Una vez diagnosticadas, el tratamiento más efectivo para la enfermedad celíaca es el abandono del gluten a perpetuidad para conseguir revertir las lesiones y síntomas. En el caso de la sensibilidad al gluten no celiaca, las dietas sin gluten han demostrado ser, asimismo, las más eficaces, aunque también hay pacientes que han mejorado con dietas específicas bajas en oligo, di y monosacáridos fermentables y polioles (FODMAP).

“La dieta sin gluten puede resultar tremendamente sana ya que se basa en productos naturales, se aumenta la ingesta de fruta y vegetales, y se evita el consumo de alimentos manufacturados y ‘comida basura’. Sin embargo, el gluten en sí mismo no reacciona como un agente tóxico en personas sanas”, indica el Dr. Álvaro García-Manzanares.

Por eso, este especialista de la SEEN recomienda “confirmar el diagnóstico de EC o SGNC por un profesional antes de embarcarse en una dieta sin gluten, ya que es un tratamiento molesto de seguir y costoso”.