El Clínic organizad un curso dirigido a neurólogos jóvenes y residentes interesados en la enfermedad o con la intención de especializarse en ella, con el objetivo de proporcionarles los conocimientos y la formación necesarios para su manejo.

La diferenciación de los síntomas del párkinson de otras enfermedades neurodegenerativas es imprescindible para mejorar el pronóstico y determinar la terapia, por ello los profesionales sanitarios deben adquirir un conocimiento profundo y especializado para hacerse cargo. Así lo han afirmado expertos del Hospital Clínic de Barcelona.

Este centro, con la colaboración de la biofarmacéutica AbbVie, ha organizado un curso dirigido a neurólogos jóvenes y residentes interesados en la enfermedad o con la intención de especializarse en ella, con el objetivo de proporcionarles los conocimientos y la formación necesarios para el manejo de esta patología.

"El concepto de párkinson avanzado es amplio y se ha intentado definir teniendo en cuenta diversos parámetros, que incluyen síntomas motores y no motores graves y problemas complejos derivados del tratamiento. Las herramientas para el diagnóstico diferencial van desde una buena historia clínica a la aplicación de criterios diagnósticos específicos o la práctica de sofisticadas exploraciones complementarias", ha explicado la neuróloga del Hospital Clinic de Barcelona, la doctora Fina Martí.

El párkinson es una enfermedad crónica, progresiva y heterogénea que requiere de un abordaje terapéutico complejo. Se caracteriza por una serie de síntomas motores (lentitud de movimientos, temblor, rigidez, inestabilidad postural) y no motores (trastornos del sueño, estreñimiento, fatiga, problemas visuales, respiratorios, urinarios, cognitivos o psicológicos). Estos síntomas no motores pueden aparecer a lo largo de toda la enfermedad, algunos muchos años antes de que sea evidente, y suelen aumentar en número y gravedad con la progresión de la enfermedad

En España afecta a más de 160.000 personas, de las cuales el 10% presenta la dolencia en estado avanzado. Además, según datos del estudio EPOCA, la incapacidad que generan los síntomas ya en los primeros 5 años de diagnóstico hace que el 51% de los pacientes requieren de un cuidador; pasados los 10 años de diagnóstico, el porcentaje asciende al 80%. Estos cuidadores suelen ser en el 81% de los casos familiares o amigos de los pacientes.

JANO.es