La música es una manifestación artística que expresa sentimientos y pensamientos. La musicoterapia ha estado siempre presente en nuestra historia, con características específicas en cada una de las culturas.

Se han realizado diversos estudios sobre los efectos que la musicoterapia puede producir en pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA).

Efecto sobre la función cognitiva global y la calidad de vida.

Gómez-Gallego y Gómez-García, en 2017, realizaron un estudio en 42 pacientes con EA leve y moderada, con dos sesiones semanales de 45 minutos de musicoterapia durante 6 semanas. Estudiaron cambios a las 3 y 6 semanas, con tests cognitivos y conductuales (MMSE, NPI, escala de ansiedad y depresión e índice de Barthel). Las actividades musicales incluían escucha activa de música con seguimiento rítmico con las extremidades e instrumentos de percusión, canciones de bienvenida, despedida y reconocimiento de canciones e intérpretes. Observaron mejoría en el estado cognitivo de los pacientes, incluso desde la cuarta sesión: aumento en la memoria y orientación, disminución de depresión y ansiedad, y en el grupo de EA moderada también mejoría del delirio, las alucinaciones, la agitación, la irritabilidad y los trastornos del lenguaje. La duración del efecto de la musicoterapia sobre el estado cognitivo no se pudo cuantificar

Bruer y cols., en 2007, evaluaron el efecto temporal de la musicoterapia en un ensayo controlado y aleatorizado con 28 pacientes, con un grupo expuesto a musicoterapia frente a otro control (expuesto a películas de cine), valorando cambios cognitivos mediante el  MMSE. A corto plazo, lograban un aumento de la función cognitiva “de la mañana siguiente” en los pacientes con intervención de musicoterapia, pero no había cambios significativos a largo plazo entre ambos grupos.

Narme y cols., en 2014, estudiaron los efectos específicos de la musicoterapia en el estado cognitivo de pacientes con EA frente a otras terapias. Compararon los resultados en la esfera cognitiva, emocional y conductual de la musicoterapia frente a una terapia de control con labores de cocina en 48 pacientes con EA o demencia mixta. Para cada intervención (música o cocinar) realizaron 2 sesiones de 1 hora a la semana, durante 4 semanas, y evaluaron a los pacientes antes, durante y después de las sesiones A pesar de que se evidenciaron cambios positivos en los pacientes tras la terapia, el efecto de la música y el de la cocina fueron similares: potenciaron cambios positivos a nivel emocional, disminuyeron la gravedad de los trastornos de conducta y redujeron la sobrecarga de los cuidadores.
Efecto sobre los síntomas psiquiátricos y psicológicos (esfera emocional y conductual)

Se ha investigado el efecto de la música sobre los síntomas psiquiátricos de pacientes con demencia. Aunque la realización de estos estudios es difícil por las características de los pacientes y por la heterogeneidad y variabilidad para medir emociones con una terapia musical que puede estar interferida por variables culturales y de experiencia, se ha demostrado el efecto beneficioso de la música sobre la ansiedad, la agitación y la depresión de pacientes con EA.

Arroyo-Anlló y cols., en 2013, evaluaron el efecto sobre la autopercepción. Compararon dos grupos de 20 pacientes con EA, exponiendo a un grupo a música familiar y al otro a música no familiar durante 3 meses. El primero tuvo una estabilización o mejoría en identidad personal, anosognosia, estado afectivo, representación corporal, memoria prospectiva, capacidad de introspección y juicio moral; el segundo mostró deterioro en todos los aspectos excepto en representación corporal y estado afectivo. Otros estudios han evaluado el efecto sobre determinadas alteraciones psiquiátricas, de la conducta y del comportamiento. Raglio y cols., en 2008, estudiaron 30 pacientes con demencia, que recibieron 30 sesiones de musicoterapia, y un grupo control de 29 pacientes, que recibió apoyo educacional o actividades de entretenimiento. El que recibió musicoterapia mostró reducción de los síntomas psiquiátricos. Ziv y cols., en 2009, estimularon a 28 pacientes con EA empleando música familiar de ambiente de fondo, y observaron un aumento de comportamientos sociales positivos y descenso de conductas negativas y de agitación, durante la escucha pasiva de música.
Efecto sobre la memoria

Los pacientes con EA recuerdan mejor las letras de canciones cuando se cantan que cuando se leen o recitan. Simmons-Stern y cols., en 2012, investigaron este aspecto y los efectos de la musicoterapia en la memoria episódica de los pacientes. Presentaron visualmente, a un grupo de pacientes con EA y a otro de adultos sanos de la misma edad, letras de canciones relacionadas con actividades instrumentales de la vida diaria, acompañadas auditivamente mediante la grabación de una melodía cantada o bien recitadas sin melodía, y se les pidió que las recordaran. Los participantes recordaron mejor los contenidos de las letras de canciones aprendidas cantando que las que se habían aprendido recitando. Los resultados fueron significativos para el recuerdo de contenidos generales de las letras cantadas, y no hubo diferencias entre letras cantadas y recitadas para contenidos específicos. Los autores explican que el contenido general representa la manifestación basada en la familiaridad, sensible a incrementarse con la música, mientras que las preguntas específicas sobre el contenido representan la manifestación basada en la recopilación, independiente del efecto de la música.

Se ha investigado el efecto de la musicoterapia sobre la memoria autobiográfica. Meilán García y cols.,en 2012, realizaron sesiones grupales de música emocional (especialmente triste, para estimular la memoria lejana, pero también sonidos alegres, sonido ambiente de una cafetería, ausencia de sonido, etc.) en 25 pacientes con EA y los compararon con un grupo control no expuesto. Observaron que la música emocional estimula experiencias autobiográficas, si bien aseguran que el factor que evoca la memoria no es la música por sí misma, sino el estado de ánimo que produce. Irish y cols., en 2006, utilizaron sesiones de música clásica (en concreto, “La primavera”, de Las cuatro estaciones de Vivaldi) y evaluaron su efecto sobre memoria autobiográfica. En el grupo expuesto observaron un aumento de la memoria autobiográfica y una reducción significativa de ansiedad (que según ellos condujo al aumento de memoria autobiográfica).
Efecto sobre el lenguaje, la comunicación y la participación

Diversos estudios han mostrado que la capacidad de cantar canciones relacionadas con experiencias pasadas de los pacientes con EA se mantiene hasta estadios finales de la enfermedad, ya que las redes neuronales musicales que implican la memoria y el reconocimiento musical, el canto, la ejecución instrumental o la capacidad de componer, son independientes de otros procesos cognitivos, como la memoria episódica o el lenguaje, aunque están íntimamente relacionados entre sí. Así pues, pacientes con demencia en estadios avanzados pueden recordar canciones familiares.

Dassa y Amir y cols, 2014, evaluaron el papel de cantar canciones familiares para promover el lenguaje y conversación en pacientes con EA moderada y grave. Expusieron a seis pacientes a ocho sesiones de musicoterapia durante un año usando música familiar. El acto de cantar en grupo promovía respuestas espontáneas en lenguaje y determinadas canciones seleccionadas del pasado de los pacientes promovían una conversación más fluida.

Se ha estudiado la capacidad de la música para promover en pacientes con EA la participación y comunicación. Cevasco y cols., en 2010, valoraron el efecto de la musicoterapia sobre la participación y la emoción en 38 pacientes con EA y otras demencias durante sesiones en las que los pacientes cantaban y tocaban instrumentos. Evaluaban el efecto de la música en los pacientes en función del lenguaje no verbal utilizado por el musicoterapeuta durante las sesiones (la afectividad y la proximidad combinadas, cada una individualmente o ninguna de ellas). El 62% mostró un nivel significativo de emoción con la música, y el 79% un incremento de la participación durante las sesiones cuando el musicoterapeuta utilizó en su lenguaje no verbal el afecto y la proximidad combinados. Por tanto, en las sesiones de musicoterapia no solo debe considerarse el tipo de música y la duración de las sesiones, sino que también es importante la actitud del musicoterapeuta.

También se ha evaluado en algunos casos el tipo de instrumentos empleados Cevasco y Grant, en 2006, estudiaron el valor de determinados instrumentos musicales utilizados por el terapeuta para estimular respuestas en un grupo de 15 pacientes con EA durante sesiones grupales de musicoterapia. Los instrumentos fueron: djembé, claves, maracas, teclado, guitarra y cítara. A los participantes les resultaba más sencillo seguir con exactitud el ritmo de la música con el djembé, seguido de las maracas y las claves. Las actividades en las que más participaban eran el canto a capella (63%), tocar el djembé (61%), el teclado (60%), la guitarra y, por último, la cítara (54%).
Musicoterapia activa frente a pasiva

La musicoterapia se ha realizado predominantemente de forma pasiva, exponiendo al paciente al sonido de la música mediante un reproductor o vídeo y, en algunos casos, ofertando la participación para cantar o tocar instrumentos musicales. En los últimos años se ha propuesto el empleo de la musicoterapia activa o estímulo-respuesta.

Lancioni y cols., en 2015, compararon ambas modalidades de musicoterapia y su valor social. La terapia musical activa (o estímulo-respuesta), en un modelo en que los pacientes, a mano alzada o con un interruptor, eligieron y activaron las entradas de estimulación musical. En la musicoterapia pasiva la estimulación musical estaba preestablecida en las sesiones. Ambas condiciones musicales se basaron en la visualización de música/vídeos de canciones en una pantalla de ordenador. Las sesiones de estimulación activa y pasiva fueron precedidas y seguidas por sesiones de control (no estimulación-respuesta). Compararon el impacto y valor social de ambas terapias, el estado general del paciente y el nivel de participación. Estudiaron 10 pacientes con EA en tres grupos: un primer grupo expuesto a musicoterapia activa, el segundo a musicoterapia pasiva y el tercero un grupo control no expuesto. Observaron que la terapia musical activa y la pasiva ocasionaron un aumento de la participación de los pacientes (manifestado como cantar espontáneamente, movimientos rítmicos acordes con la música y sonrisas). Un grupo de 140 estudiantes de psicología evaluó el impacto social de ambas terapias, y favoreció la terapia activa en un cuestionario de seis ítems (que evaluaba, entre otros, la idoneidad de la musicoterapia, el respeto a la dignidad e independencia de los pacientes y la utilidad de la musicoterapia). La estimulación activa es una técnica que puede ser efectiva y socialmente más deseable que la pasiva (aunque los resultados observados son similares). La musicoterapia activa favorece la participación del paciente más que las sesiones pasivas.
La musicoterapia del futuro: terapia musical a través del videojuego

La investigación sobre el poder de la musicoterapia en la demencia ha incluido en los últimos años las últimas tecnologías y los videojuegos. Boulayt y cols., en 2011, valoraron el efecto de un videojuego de musicoterapia (denominado MINWii) especializado para demencia sobre las capacidades funcionales de los pacientes. Durante tres meses, 7 pacientes con demencia jugaron con el videojuego y, al comparar los resultados con un grupo control no expuesto a él, observaron mejoría significativa del aprendizaje, dependiendo de las habilidades cognitivas previas de los pacientes que probaron el videojuego. Todos los pacientes expuestos se mostraron muy satisfechos con el videojuego y expresaron su deseo de repetir la experiencia. Estos autores concluyen que son necesarios más estudios para asegurar la duración de los efectos del videojuego, tanto en calidad de vida como en deterioro cognitivo de los pacientes con demencia.
Resumen

Los estudios realizados valoran el efecto de la musicoterapia sobre los síntomas principales y que más limitan la calidad de vida de los pacientes con EA, como los cognitivos (memoria, lenguaje y atención) y conductuales (depresión, ansiedad y agitación). Los síntomas más evaluados han sido los conductuales y emocionales, y entre los cognitivos, la función cognitiva global, la memoria y el lenguaje. La calidad de vida, la autopercepción, la participación y capacidad de comunicación y el impacto social también se han estudiado. Los beneficios de la musicoterapia en EA se han observado en la práctica totalidad de los estudios, aunque únicamente se ha podido evidenciar un efecto beneficioso y positivo a corto plazo, que, con el tiempo, desaparece o se mitiga. Además, hay varias limitaciones en los estudios:

    Son muy heterogéneos en relación con la temporalidad del efecto de la música; aún no han llegado a demostrar sus límites temporales para conseguir los efectos deseados, otros no especifican el tipo de música o instrumentos empleados.
    En cuanto al diseño, muchos son observacionales, no comparan el efecto de la música en el grupo expuesto con un grupo control no expuesto, o bien no consiguen aislar el efecto específico de la musicoterapia al compararla con otras terapias no farmacológicas.
    En cuanto al tamaño de la muestra, el número de participantes, en general, es muy reducido. Son necesarias más investigaciones y estudios que planteen el efecto específico de la música en la EA (aislándolo del efecto de otras terapias no farmacológicas), incluyendo la duración, el tipo y las características de la musicoterapia que se va a emplear, con un mayor número de pacientes.

La música estimula cambios muy positivos en la esfera cognitiva, conductual y emocional de los pacientes, y es una terapia muy prometedora, económica y placentera. Las publicaciones destacan prácticamente en su totalidad el efecto beneficioso de la musicoterapia sobre el estado cognitivo y conductual de los pacientes con EA, que repercute en la calidad de vida de los pacientes y cuidadores. La musicoterapia puede ser una excelente terapia alternativa coadyuvante a la terapia farmacológica en pacientes con EA. No obstante, los estudios revisados son muy heterogéneos (tamaño de la muestra, diseño del estudio y características de la musicoterapia), por lo que son necesarios más estudios para ahondar en sus beneficios.

Dra. Rosa María Rodríguez Fernández
Neuróloga.
Comité Científico kNOW Alzheimer


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