En un periodo máximo de cinco años nos vamos a tener que cuestionar radicalmente nuestro modo de vida urbano ante los importantes retos, como el cambio demográfico, que obligarán a modificar la vida en las ciudades como la conocemos hoy en día, tal y como destacó durante su intervención en Fórum RIES18, Carlos Moreno, investigador de la Paris I-Pantheon Sorbonne, experto en control inteligente de sistemas complejos, presidente de la InTi (Innovación, Tecnología e Investimento) y consejero de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.
El cambio demográfico obligará a modificar la vida en las ciudades como la conocemos hoy en día.

Para este experto, “el objetivo es lograr, más que ciudades, ciudadanía inteligente y urbes ‘caminables’, amigables, vivas, saludables, ecológicas, humanizadas, inclusivas, con la tecnología al servicio de las personas, resilientes y que promuevan al máximo posible el envejecimiento activo”.

Un cambio que, para Carlos Moreno pasa, sobre todo por “por eliminar movilidades inútiles e innecesarias y distancias que se recorren a diario para acudir a los trabajos y que se pueden suprimir con herramientas como el teletrabajo”, o bien, “potenciar todas las alternativas que nos permite la tecnología, aunque de manera humanizada y, sobre todo en las grandes ciudades, utilizar las energéticas limpias y revolucionar su gestión al servicio del interés general”.

El cambio “es posible, tenemos todas las herramientas tecnológicas, legales, técnicas y de todo tipo a nuestra disposición para ello”. Sin embargo, “las leyes actuales se suelen plegar a intereses que no siempre responden a lo deseable para lograr este nuevo tipo de ciudades”, advierte este experto. Y para explicarlo, destaca las políticas que, en varias ciudades europeas, están volviendo a dar paso a los automóviles en zonas ya peatonalizadas. “Tenemos que desterrar los coches, una herencia del siglo pasado, símbolo de estatus absurdo e incluso machista, hoy en día totalmente contraproducente, que desgasta literalmente el entorno inmediato y general”, señala.

Tal y como indicó en su ponencia del Fórum RIES18, es imprescindible “cambiar de mentalidad, de actitud, de conciencia y, por ejemplo, potenciar los transportes públicos y otorgarles dignidad. Aún se piensa que utilizar el autobús, el metro, el tren es ‘cosa de pobres’, y, mientras tanto los coches transportan a una media de 1,2 personas a diario en toda Europa. Es un despilfarro, un despropósito, un absurdo”.

“Las ciudades son comunidades vivas en las que sus habitantes precisan de la mencionada agua, sombra y aire y, además, espacio, tiempo, silencio, que se han convertido ya en auténticos lujos”

“Estamos perdiendo la batalla contra  las necesidades vitales y sucumbiendo a la gran amenaza que puede destruir el planeta: el cambio climático”, advierte Moreno, que critica la mala gestión y el tipo de energía que se utiliza en los países europeos. “Casi el 80 por ciento de la población mundial vive en ciudades en las que se produce el 70 por ciento del consumo destructor del planeta”.

Para este  investigador, el cambio hacia una ciudadanía inteligente, humanizada, inclusiva, saludable, resiliente y para todas las edades, pasa por unas necesidades irrenunciables como “agua, sombra y aire, uno de los mayores desafíos de los espacios urbanos actuales es que el 80 por ciento del aire no es respirable”.

Así, hace hincapié en quelas ciudades “son comunidades vivas en las que sus habitantes precisan de la mencionada agua, sombra y aire y, además, espacio, tiempo, silencio, que se han convertido ya en auténticos lujos”. Este investigador de la Paris I-Pantheon Sorbonne revindica “tiempo para las relaciones sociales, para la interacción entre generaciones, razas y modos de vida” , así como “silencio para evitar el ruido y la hiperconexión digital mal gestionada, en la que vivimos permanentemente y que nos aísla personal y socialmente, como si fuesemos burbujas”.