Aunque pueda parecer algo repetitivo, los conceptos de “gerontología”, “geriatría”, “envejecimiento”, “longevidad” o “edad” explican el amplio espectro en el que se desarrolla la última etapa del ciclo vital.

A menudo, se produce una utilización indistinta de los términos antedichos, tal como sucede con el término “geriatría”, que suele equipararse al de “gerontología”. Existen, sin embargo, marcadas diferencias entre ambos. Nos conviene destacar, entre otros, aquellos rasgos que de forma habitual contribuyen a esta confusión.

El significado etimológico del término “gerontología” proviene de la unión del vocablo griego geron, gerontes (los más viejos) con logos (tratado).

A pesar de que empezó a utilizarse a principios del siglo XX (Metchinkoff, 1903), puede afirmarse que el inicio de su desarrollo como disciplina no empezó a resultar de interés para distintas áreas de la ciencia hasta que en la segunda mitad del siglo pasado empieza a producirse un cambio determinante en la población, como lo es el aumento significativo de personas mayores.

El término “gerontología” refiere, pues, al estudio del envejecimiento y de todos los aspectos con él relacionados. En cambio, el término “geriatría” se utiliza para denominar la especialidad médica que se ocupa de los procesos de enfermedad de las personas mayores.

El envejecimiento forma parte de la vida humana. Es una etapa directamente relacionada con el paso del tiempo y, en consecuencia, con los cambios que se van produciendo dentro de él. Schroots (1996) señala que el objeto de estudio de la gerontología es al mismo tiempo: el individuo que envejece. El proceso que sigue para ello. El estado en el que desemboca, llamado vejez.

Esto nos conduce a afirmar que el estudio del envejecimiento humano no puede hacerse desde una sola óptica sino que hay que abordarlo desde una perspectiva multidimensional. Por ese motivo la comprensión del proceso de envejecer precisa la convergencia de conocimientos aportados desde diversos ámbitos (biológico, psicológico, social, económico, jurídico, político, sociológico, antropológico, etc.).

El “viejo”, el “anciano”, el “envejecimiento” o la “vejez” son términos comúnmente utilizados, en nuestro entorno, para identificar tanto a las personas que se encuentran dentro de esta etapa de sus vidas, como para referirse al proceso que en ellas se produce (Fernández Ballesteros, 2000).

Si bien se considera que la edad cronológica es la que determina la vejez, entre dos individuos que tengan la misma edad de calendario no se dan las mismas condiciones físicas. Por ese motivo, la edad física establece también diferencias. De la misma forma en distintas sociedades se atribuyen papeles distintos a los individuos conforme a su edad. Podemos, pues, asegurar que la edad social varía de acuerdo con el grupo social del que estemos hablando. Pero además, algunas personas consideran que los aspectos psicológicos también establecen diferencias entre los individuos pese a tener la misma edad cronológica. La evolución y maduración psíquica podría determinar también diferencias entre individuos de la misma edad cronológica.

Muchos autores señalan contrastes entre los individuos a lo largo del proceso de envejecer en función de su estado físico, su desarrollo psicológico, su función social o su fecha de nacimiento (Fernández-Ballesteros, 2000). Sería importante debatir sobre los siguientes postulados que aparecen en relación con la edad física:

No todos los individuos envejecen por igual, ni tampoco en el mismo individuo sus órganos y sistemas envejecen al mismo ritmo.

El entrenamiento y el cuidado del cuerpo pueden hacer que alguien de más edad se encuentre en mejores condiciones que alguien más joven.

Existe mucha variedad en lo referente a la pérdida de salud entre personas mayores.

La gerontología (etimológicamente, estudio de los ancianos) es el estudio exhaustivo del proceso del envejecimiento en el hombre en particular y en todos los organismos vivientes en general.

Dentro de la gerontología podemos delimitar tres ramas o categorías gerontológicas:

a) Experimental o biológica: (la unidad de estudio es la célula). Estudia el envejecimiento desde el punto de vista morfológico, fisiológico y psicológico en el hombre y otros organismos vivientes.

b) Médica o Geriatría: (medicina de los viejos). Es la aplicación de las ciencias biológicas del envejecimiento a la clínica humana.

c) Social: (la unidad de estudio es el grupo o comunidad). Estudia el envejecimiento desde el punto de vista sociológico y la influencia en dicho proceso de los factores ecológicos.

Gerontólogo es aquel especialista médico o no médico que posee un conocimiento ordenado y sistemático de los aspectos biológicos, clínicos y sociales del envejecimiento.

En tanto, geriatra sólo puede ser el médico y es aquél que se ha especializado exclusivamente en el aspecto clínico del proceso del envejecimiento y tiene la posibilidad de trascender a su especialidad siendo gerontólogo. No deberían haber geriatras sin formación gerontológica.

Los objetivos son: curar la enfermedad, ralentizar su progresión, prevenir y/o paliar sus síntomas, ayudar en el diagnóstico clínico. En consecuencia, mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Dr. Félix Eduardo Nallim - Pte. de Asociación Gerontológica Argentina-AGA. Médico geriatra y gerontólogo. Master en Gerontología Social.

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