A falta de encontrar una cura definitiva, avanzar en la investigación de los factores desencadenantes del Alzheimer es fundamental prevenir la aparición de esta enfermedad y mejorar así la calidad de vida de las personas que lo padecen. De hecho, “es posible prevenir en cierto modo y retrasar la aparición de los síntomas del Alzheimer.

Se ha comprobado que retrasando en cinco años el inicio de la enfermedad, disminuimos un 50% el impacto global de la misma”, tal y como ha afirmado José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología en el XI Simposio Igurco de Atención al Paciente Mayor, celebrado en el centro sociosanitario Igurco Orue de Amorebieta-Etxano (Bizkaia).

Los doctores José Antonio López Trigo e Iñaki Artaza han participado en el XI Simposio Igurco de Atención al Paciente Mayor
En su intervención, el presidente de la SEGG, ha trasladado un mensaje de optimismo ya que “si somos capaces de controlar los factores de riesgo, prevenir la aparición de enfermedades del sistema cardiovascular, etcétera, vamos a ser capaces de retrasar los síntomas de la enfermedad, así como el impacto personal, familiar y social de la demencia, va a disminuir”.

Algo fundamental teniendo en cuenta que “ en los próximos cuarenta años, la cifra de personas que padecen demencia se va casi a duplicar en nuestro entorno”, por lo que el Dr. López Trigo destaca la importancia del control preventivo y tratamiento de los factores de riesgo, así como la actuación en los planos cognitivo, funcional, psicológico y conductual.

Pero una vez diagnosticado el Alzheimer una eficaz atención a lo largo de toda la enfermedad es fundamental. En su intervención Iñaki Artaza, director Asistencial de Igurco Servicios Sociosanitarios de Grupo IMQ y presidente de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología (Zahartzaroa), manifestó que “tenemos que atender a las personas con demencia desde el principio hasta el final de sus días. Generalmente, un paciente mayor con demencia puede visitar una consulta de geriatría para un diagnóstico precoz de la enfermedad; luego puede ser usuario de un centro de día mientras pueda valerse en cierta medida; posteriormente, como ocurre en muchas personas mayores, puede aparecer la fragilidad, pudiendo ocasionar una caída, que provoque una fractura de cadera y deba acudir a una unidad de rehabilitación funcional; y, al final, cuando la situación se complica y a la demencia se suman otras comorbilidades, es muy probable que haga uso de los servicios de un centro residencial”.

En este sentido, este especialistas destaca que los cuidados complejos “sólo se pueden proporcionar por especialistas correctamente formados y con experiencia”. Más aún durante la atención a las demencias al final de la vida, que “es una asignatura pendiente” en la atención sociosanitaria, “desde el punto de vista de proporcionar a estos pacientes una atención individualizada, centrada en sus necesidades. Proporcionarles confort, disminuir su dolor, evitar complicaciones asociadas, atender a las familias, respetar las voluntades y deseos de los pacientes, evitar derivarles a un hospital, controlar las prescripciones de medicamentos con una utilidad discutible en estas situaciones, etcétera. En definitiva, cuidarles de una manera integral hasta el final de su vida”, afirma el director Asistencial de Igurco.

Por su parte, Emilio Sola, director de Servicios Sociales del Gobierno Vasco, ha destacado que “las previsiones demográficas y epidemiológicas señalan un agravamiento del problema que representan las demencias en una sociedad como la nuestra, con un progresivo envejecimiento de la población”. Tal y como afirma este el experto, “la enfermedad conlleva una extraordinaria y diversificada problemática, con consecuencias negativas para la salud de las personas enfermas y la de sus familiares, así como un impacto notable en los presupuestos de los servicios sociales y salud. Costes directos, indirectos e intangibles”, estos últimos, en referencia al grado de sufrimiento del paciente en relación con el decremento de la calidad de vida.

Por todo ello, “las personas que nos dedicamos a la política debemos asumir, y de algún modo, abanderar, la importancia de la calidad de vida, identificando los grupos que han de ser objeto de una mayor atención, entre los que se encuentran los pacientes con demencia y sus familias”, afirma. Precisamente, la futura aprobación del Decreto de Cartera Sociosanitaria “mejorará la acción conjunta de ambas redes”, servicios sociales y de salud, para dar una mejor atención “a la enfermedad de Alzheimer y a las demencias en general”.

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