El Alzheimer, y su alta prevalencia en nuestras sociedades, claramente envejecidas, nos enfrenta a un reto hasta ahora nunca percibido pero que nos obliga a implantar medidas de salud pública y a tomarnos muy en serio la amenaza derivada de una enfermedad que es cada día más frecuente.

Solo en España son más de 600.000 personas las que sufren esta enfermedad, y de aquí al 2050 habrá 40.000 nuevos casos cada año, pudiendo sobrepasar la cifra de los 1.5 millones de enfermos por Alzheimer.

España es el segundo país del mundo con una mayor esperanza de vida y el tercero con mayor prevalencia de demencias
Las cifras a nivel internacional son, sin duda, igualmente alarmantes, pues en la actualidad hay ya más de 44 millones de personas afectadas y las previsiones hablan de que en 2050 esta cifra se habrá triplicado.

Por si estas cifras fuesen poco preocupantes, a ellas hay que añadir los miles de afectados de Alzheimer que, con diagnósticos erróneos o sin posibilidad de acceder a tratamientos o médicos especialistas, sufren esta patología sin tratamiento ni seguimiento alguno.

España es el tercer país del mundo con mayor prevalencia de demencias, hecho que se explica en parte por la alta esperanza de vida que presentamos y que no hace sino aumentar de manera exponencial año tras año.

España es el segundo país del mundo con una mayor esperanza de vida, solo superado por Japón y muy cerca de Francia e Italia. Los pronósticos para los próximos años indican que en apenas 15 años, podremos superar al país nipón y ostentar este récord, que no puede sino llenarnos de satisfacción.

Con todos estos datos, enfrentarnos al Alzheimer de manera efectiva solo será posible si en la búsqueda de soluciones intervienen diferentes ámbitos sociales, no solo sanitarios, sino también entidades públicas, administraciones, asociaciones y compañías privadas.

En estos momentos hay afectados por Alzheimer que pueden convivir con esta patología durante más de 15 años, hecho que obliga a dar una calidad asistencial y terapéutica mantenida durante todo este largo período.

Cada vez hay una mayor concienciación social de esta enfermedad, fruto quizás de la alta prevalencia que presenta, siendo muy fácil encontrar algún caso en el círculo de familia y amistades.

Hay tres líneas muy importantes en las que trabajar en los próximos años para poder afrontar esta enfermedad con cierta garantía de éxito en su manejo:

Investigación: a pesar de la alta prevalencia de casos de Alzheimer en nuestra sociedad se puede decir que esta patología es la gran desconocida, pues no sabemos aún cuál es la causa o motivo principal que la desencadena ni, tenemos definido un tratamiento eficaz para afrontar sus síntomas.
La mayoría de los medicamentos que toman los enfermos de Alzheimer no tienen un efecto realmente beneficioso o tan eficaz como se esperaba, siendo en muchos casos más importante el tratamiento no farmacológico que se puede establecer a través de estimulación cognitiva y ejercicio físico.
Prevención: es muy difícil llevar a cabo una prevención eficaz de una patología en la que se desconoce con exactitud su etiología.
A pesar de las grandes sombras que rodean la investigación del Alzheimer sí sabemos que un estilo de vida saludable, la ausencia de diabetes o aplicar técnicas de estimulación cognitiva y física pueden considerarse con efecto neuroprotector, que si bien no curando la enfermedad sí reducen su impacto en el paciente y ralentizan el ritmo de su evolución.
Igualmente importante es la detección precoz del Alzheimer.
Concienciación social: una vez aparece la enfermedad, debemos ser capaces de ofrecer un entorno amigable para la persona, y en este objetivo deben implicarse todos los elementos sociales que conocemos.
Es esencial que las ciudades presenten adaptaciones para este tipo de enfermedades, ofrezcan voluntariado para su atención, plazas públicas para su abordaje terapéutico, servicios de respiro para los familiares y, por encima de todo charlas, conferencias, jornadas y congresos dónde formar e informar a la población sobre cómo actuar frente a casos avanzados de Alzheimer.
Hay que afrontar la enfermedad de Alzheimer con optimismo, sabiendo que los avances que hemos experimentado en los últimos años en relación al abordaje de la patología no deberían sino incrementar y aumentarse.

Tenemos la experiencia previa en España de que con un esfuerzo social y el respaldo de entidades podemos plantar cara a esta enfermedad de manera efectiva, como se hizo en su día con el cáncer de mama y los resultados obtenidos en los últimos años.

Juntos podemos no solo mejorar la calidad de vida de los pacientes de Alzheimer, sino adelantar el momento de su diagnóstico y enfrentarnos a la enfermedad sin el miedo que ahora nos genera.

Un artículo de David Roa Arbeteta, Operations & Training Department Hoffmann World