Un programa de ejercicio físico individualizado puesto en práctica a lo largo de dos años y medio en 370 personas mayores de 75 años ingresadas en el Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) ha revelado mejoras en la función cognitiva de estos pacientes, tal y como recoge la revista “PLOS Medicine”, donde se han daddo a conocer los resultados de esta investigación realizada por el Complejo Hospitalario de Navarra, Navarrabiomed (centro de investigación biomédica del Gobierno de Navarra y la Universidad Pública de Navarra-UPNA), y la Universidad de Río Grande del Sur (Brasil).

Según los investigadores, este resultado apoya la necesidad de “un cambio en la hospitalización tradicional, basada en reposo en cama, para pasar a otra que reconozca el importante papel de mantener la capacidad funcional y la función cognitiva, componentes clave del estado funcional de la persona”.

Las personas participantes en esta investigación realizaron un programa controlado e individualizado de ejercicios de fuerza, equilibrio y marcha adaptados a sus posibilidades, incluso durante la fase aguda de sus enfermedades. En función del estado de cada participante se determinó una intensidad de entrenamiento, de entre el 30% y el 60% de su capacidad muscular, con la que realizaron ejercicios para las piernas y los brazos. Estas sesiones tenían una duración de veinte minutos, en dos citas diarias (mañana y tarde), durante entre cinco y siete días consecutivos (incluidos fines de semana y festivos), bajo la supervisión individualizada de expertos en el ámbito del ejercicio físico en personas mayores.

El programa de actividad física, adaptado del programa de entrenamiento Vivifrail (ya experimentado con éxito en casi un millar de personas con problemas de fragilidad y residentes en siete países europeos), estaba siempre indicado para las circunstancias clínicas de cada paciente. En un artículo publicado a finales del año pasado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense “Journal of the American Medical Association” (“JAMA Internal Medicine”), este mismo equipo investigador ya demostró que dicho programa de actividad física, lejos de generar complicaciones en su estado de salud inicial, es “un importante apoyo para la prevención de la fragilidad, un factor de eliminación de complicaciones vinculadas a la estancia pasiva en el hospital y una vía de motivación para superar la enfermedad”. Ahora la invesigación ha ido más allá al estudiar una cuestión poco analizada: los beneficios en las funciones cognitivas de los pacientes.

El reposo prolongado en cama aumenta el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo
Tal como afirma Mikel Izquierdo, catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud y miembro del equipo investigador, en las personas mayores, la enfermedad aguda que requiere hospitalización “conduce con frecuencia a una discapacidad a largo plazo”. En este sentido, Nicolás Martínez-Velilla, jefe del Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Navarra, recalaca que “el reposo prolongado en cama aumenta el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores con hospitalización aguda”.

Según los resultados del estudio, en el momento del alta hospitalaria, el grupo que realizó el programa de ejercicios prescrito logró, en comparación con quienes no lo hicieron, mejoras en la capacidad verbal y aritmética, en otras como la orientación, la memoria, la atención, la fluidez verbal y la habilidad para situar objetos en el espacio, y también en habilidades cognitivas. Para los autores del artículo, “este es el primer estudio que apunta hacia los efectos beneficiosos, para pacientes mayores ingresados en un hospital, de un programa de ejercicio físico multicomponente en funciones cognitivas específicas, como la función ejecutiva y la fluidez verbal”.

Los autores de este estudio son, por parte de la UPNA, los investigadores Mikel López Sáez de Asteasu y Mikel Izquierdo Redín (catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud); y, por parte del Complejo Hospitalario de Navarra y de Navarrabiomed, Nicolás Martínez-Velilla (jefe del Servicio de Geriatría), Álvaro Casas Herrero, Fabricio Zambom Ferraresi y Arkaitz Galbete Jiménez. Todos ellos forman parte del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA) y, salvo Galbete, también del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) del Instituto de Salud Carlos III. Asimismo, firma el artículo Eduardo L. Cadore (Universidad de Río Grande del Sur).