Una valoración individualizada en la prescripción de los absorbentes de incontinencia urinaria puede evitar dermatitis, infecciones en la piel y úlceras, tal y como han destacado los expertos que se ha dado cita en el XI Congreso de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP), celebrado en Vitoria-Gasteiz.

En el marco de este encuentro, Francisco Cegri Lombardo, enfermero del CAP San Martí de Barcelona y coordinador del GdT de Atención al Anciano de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Catalunya (AIFiCC), participa con el simposio, iniciativa de Essity, Pon barreras a la incontinencia: todo lo que has de saber para la correcta prescripción del absorbente y el cuidado de la piel.

Durante su intervención, Francisco Cegri recordó que, según la Sociedad Internacional de Continencia, esta patología se define como “cualquier queja de pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, que se puede demostrar de manera objetiva y que presenta un grado suficiente para constituir un problema social e higiénico”.

Una valoración individualizada en la prescripción de los absorbentes para la incontinencia puede evitar dermatitis, infecciones en la piel y úlceras.

 A la hora de elegir el mejor absorbente, este enfermero apuesta por “una prescripción individualizada” que tenga en cuenta no solo al paciente sino también sus circunstancias. Así, Cegri recomienda realizar una valoración biopsicosocial del paciente que incluya aspectos como el tipo de incontinencia, el grado de movilidad, la cantidad de diuresis, si presenta o no incontinencia fecal, el estado cognitivo y la existencia o no de apoyo familiar o de cuidador. También es importante explorar la posibilidad de un efecto iatrogénico farmacológico, tanto en la dosis como en la adecuación de algunos fármacos como los diuréticos, antipsicóticos o los sedantes.

Una buena prescripción, según Cegri, permitirá ajustar las necesidades de absorbentes a cada paciente y dar soporte y asesoramiento a la persona, familiar o cuidador para evitar algunos de los errores más frecuentes. El coordinador del GdT de Atención al Anciano AIFiCC destacó los fallos más comunes. “El error más frecuente de los cuidadores es el uso de dos absorbentes superpuestos pensando que ofrece más protección y reducirá el número de cambios. Sin embargo, la colocación de dos absorbentes no mejora la capacidad de absorción y aumenta la temperatura de piel y el sudor, con el consiguiente riesgo de dermatitis, infecciones de la piel y úlceras”.

Otro error bastante habitual es utilizar absorbentes de talla grande con el propósito de lograr mayor capacidad de absorción. “Una mayor talla no implica mayor absorción. Si utilizamos absorbentes de una talla mayor no se adaptarán correctamente a la ingle y la cadera de la persona, lo que incrementará el riesgo de fugas”, advierte este experto.

También es bastante común la utilización de absorbentes de noche durante el día para evitar cambios. “Esta medida, además de no ser una práctica costo-efectiva, aumenta el riesgo de dermatitis e infecciones de la piel. El absorbente debe cambiarse cuando haya deposiciones o cuando el indicador de humedad marque el nivel máximo de saturación”.

En este sentido, Francisco Cegri recordó que la diuresis normal es de 1,5 a dos litros por persona y día y que la formación de orina es mayor por el día que por la noche. “La recomendación general del número de absorbentes podría ser de tres por el día (de 600 a 900 ml) y uno durante la noche (de 900 a 1.200 ml). Será excepcional que una persona necesite más de cuatro absorbentes al día, salvo que el paciente presente diuresis superiores a los 3,5 litros o sufra incontinencia fecal asociada, diarrea o úlceras”.

Cegri incidió, además, que, según la progresión clínica el paciente podrá necesitar cambios en el tipo o talla del absorbente inicialmente recomendado, “una cuestión que tendremos en cuenta de cara a garantizar la eficacia y optimizar el consumo”.

Dermatitis, úlceras e infecciones de orina

Estos errores suelen dar lugar a complicaciones en los pacientes, siendo las más frecuentes la dermatitis asociada a la incontinencia, con una prevalencia de entre el 5.6% y el 50% entre las personas que padecen pérdidas de orina. “Cuando la piel permanece constantemente húmeda pueden aparecer lesiones, infecciones de la piel y úlceras. La limpieza cuidadosa de las zonas expuestas a la humedad prolongada, así como un correcto secado de la piel, constituyen el primer paso para mantener integra la piel”, indicó este especialista. Además, la incontinencia puede dar lugar a infecciones en las vías urinarias y afectar a la calidad de vida del paciente, a sus relaciones sociales y laborales.

La incontinencia urinaria es una patología infradiagnosticada e infratratada pese a que afecta a más de 6,5 millones de españoles.

 Para prevenir la aparición de estas lesiones y el cuidado de la piel, Cegri recomienda utilizar productos limpiadores de acción de un solo paso. Estos productos -aerosoles o toallitas desechables-, al no utilizar agua para su aclarado, proporcionan más beneficios con menor coste, menor tiempo de cuidados y mayor efecto desodorante, además de que no dejan la piel ni excesivamente seca, ni excesivamente húmeda y, por lo tanto, no alteran la función protectora de la piel como el lavado con agua y jabón.

Además, para proteger la piel, también son de utilidad los productos barrera -sustancias hidratantes, emolientes, humectantes- que proporcionan y favorecen la protección tópica ante el exceso de humedad externa. Existen productos barrera con ácidos grasos hiperoxigenados, óxido de zinc o silicona, karaya o polimérica.

La incontinencia, una patología infradiagnosticada e infratratada.
Este especialista resaltó también en su intervención en este simposio iniciativa de Essity que, pese a que es una dolencia bastante frecuente, la incontinencia urinaria sigue siendo una patología infradiagnosticada y en muchos casos infratratada o no tratada correctamente. Según el Observatorio Nacional de la Incontinencia, la prevalencia en las mujeres es del 24% frente al 7% de los varones.

Estas diferencias tienen a reducirse con la edad. Así, en personas mayores de 65 años, entre un 30 y un 40% de las mujeres la padecen frente a entre un 14 y un 29% de los varones. A partir de los 85 años la incontinencia afecta por igual a hombres y mujeres. La mitad de la población de esta edad padece pérdidas de orina, más aún en personas que viven en residencias de mayores. De hecho, según diversas fuentes en todo el mundo, 400 millones de personas sufren incontinencia, 50 millones de ellas son ciudadanos europeos y más de 6,5 millones, españoles.

También existen factores de riesgo para la incontinencia diferenciados por género. Así, el debilitamiento del suelo pélvico por embarazo, parto o menopausia pero también estreñimiento crónico y obesidad son los más frecuentes en las mujeres. Aumento del tamaño de la próstata, cáncer prostático o trastornos neurológicos como el Parkinson o el Alzheimer son los más frecuentes en varones.