Pese a que el aumento en la esperanza de vida y a las mejoras en la atención sanitaria está permitiendo que patologías como la diabetes, la insuficiencia cardiaca, la infección por el VIH o el cáncer se hayan convertido en patología crónicas, “el actual escenario demográfico, sumado a la calidad de los hábitos de salud nos conduce hacia una epidemia de enfermedades crónicas. Para hacer frente a esta situación el sistema de salud debe gestionarse orientándolo a esta realidad que ya está presente”, tal y como advirtió el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Salvador Tranche, durante su intervención en la clausura del Congreso Nacional de Atención Sanitaria al Paciente Crónico.


Este especialista resaltó que tanto desde la medicina interna como de la medicina familiar y comunitaria, las dos especialidades generalistas que existen en el SNS, se ha alertado reiteradamente de esta situación. Y en este sentido, el Dr. Ricardo Gómez Huelgas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), subrayó que “el progresivo envejecimiento de la población hace imprescindible una atención global e integral de este paciente; por ello Medicina Interna y Medicina Familiar y Comunitaria son las dos especialidades que liderarán el necesario cambio del modelo sanitario en nuestro país”.
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Entre el 3% y el 4% de la población es paciente pluripatológico, es decir, padece varias enfermedades crónicas al mismo tiempo

 En el caso concreto de la Medicina Interna, esta se caracteriza por ser una especialidad médica versátil y polivalente que ofrece una visión integral del paciente, imprescindible en un escenario de multicomorbilidad, de ahí que cada vez más necesaria la figura del médico internista en nuestro sistema sanitario, destacó el Dr. Gómez Huelgas.

Por su parte, el Dr. Tranche, recalcó que “la respuesta a la cronicidad pasa por realizar una asistencia con un enfoque longitudinal, integral y accesible, al tiempo que se impulsa el desarrollo máximo de la capacidad de resolución de las dos especialidades generalistas hasta alcanzar su techo competencial junto con la coordinación de los distintos niveles asistenciales”. Y en este sentido el presidente de la semFYC indicó que “el futuro gobierno legislativo deberá tomar medidas para no llegar tarde a esta pandemia de enfermedades crónicas que puede acabar con un Sistema Nacional de Salud que es una referencia mundial”.
Llevar una vida saludable para evitar enfermedades

Ante este escenario de aumento de enfermedades crónica se corre el riesgo de etiquetar a personas sana como pre-crónicos, tal y como alertó Remedios Martín, Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y responsable de investigación de la semFYC. “A las consultas de los Médicos de Familia en ocasiones acuden los ciudadanos, no porque estén enfermos, sino porque tienen miedo de estarlo. La medicina del consumo, las campañas publicitarias del bienestar, la presión de la industria farmacéutica, entre otras, ha generado la idea tan conocida del ‘más vale prevenir que curar’ y condiciona la demanda de pruebas o tratamientos”, advirtió esta especialista.

La Dra. Martín incidió en la idea de que “la población no repara en la necesidad de llevar una vida saludable para evitar enfermedades, y en cambio sí lo hace en la necesidad de incorporarse a programas o intervenciones de prevención, muchas de las cuales no están consiguiendo demostrar que produzcan beneficios superiores a sus efectos adversos”.

La responsable de investigación semFYC dejó patente, además, su preocupación de que “pequeños cambios en los límites de las definiciones de enfermedad impliquen que grandes proporciones de población pasen a ser etiquetadas como enfermas, y en consecuencia, recibir un tratamiento que, además de innecesario, les puede ocasionar más riesgos que beneficios”.

A modo de ejemplo, citó que recientemente el Grupo de trabajo del Colegio Americano y de la Asociación Americana del Corazón (AHA/ACC) 2017 propuso un descenso importante en las cifras definitorias de HTA que, de aplicarse, se calcula que un 75% de la población española de entre 35 y 60 años y un 80% de los mayores de 60 podrían ser catalogadas como hipertensas.
Crecen los pacientes crónicos complejos

Nuevamente, uno de los temas que más interés suscitó en el Congreso fue la evolución del perfil de los enfermos crónicos a medida que aumenta la esperanza de vida, pasando de padecer solo una enfermedad cuando la esperanza de vida era más corta a situaciones como las actuales, en que confluyen varias patologías crónicas (pacientes pluripatológicos o pacientes con multimorbilidad) que van a ir aumentando en los próximos años. Estos pacientes sufren descompensaciones frecuentes de sus enfermedades, dependencia, problemas sociales y emocionales. Son los llamados pacientes crónicos complejos.

En este sentdio, la Dra. Pilar Román Sánchez, médico del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Requena, en Valencia, indicó, por ejemplo que “solo el 3% de quienes tienen insuficiencia cardiaca tienen solo insuficiencia cardiaca; mientras que el 70% de ellos padecen tres enfermedades más”.

Ante esta realidad, la Dra. Manuela Rubio González, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y Subdirectora de Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud, advirtió que hasta ahora se ha dado “una respuesta sanitaria fragmentada, con múltiples consultas, hospitalizaciones frecuentes y/o prolongadas y polifarmacia, así como una falta de coordinación con los servicios sociales, lo que ha llevado a un riesgo añadido de iatrogenia, pérdida funcional, institucionalización y mortalidad prematura”. Y todo ello está generando un consumo elevado de recursos, sin resultados en salud o bienestar de los afectados.

A juicio de estas especialistas, la mejora de estos pacientes pasa por “la posibilidad de que sean valorados en conjunto y no solo desde el punto de vista clínico, sino también social, psicológico, funcional. Una respuesta más integral que contemple aspectos sociales, y movilice recursos precozmente”.

Cabe recordar que según el estratificado GMA (Grupos de Morbilidad Ajustados) estima que entre un 3 y un 4% de la población española es paciente pluripatológico.