Es de sobra conocida la importancia del ambiente en el que vivimos, el grado de contaminación al que estamos sometidos o las horas de luz diarias de las que disfrutamos. Esas variables que rodean nuestra rutina afectan de forma decisiva a nuestra salud y tienen un alto impacto sobre nuestra esperanza de vida.

En las casas wellness todo está cuidadosamente estudiado para contribuir a una vida más larga y feliz

Sin embargo y a pesar de que las circunstancias ambientales son claves en nuestro bienestar, de media el 90% del tiempo de nuestra vida se desarrolla entre 4 paredes, bien sean las de nuestra vivienda, nuestro lugar de trabajo o en medios de transporte.

En base a este dato ha surgido un nuevo concepto de arquitectura que se materializa en las casas wellness, viviendas en las que todo está cuidadosamente estudiado para contribuir a una vida más larga y feliz.

Diferentes estudios han demostrado de forma certera el impacto que el color de las paredes o la iluminación de nuestras viviendas tiene en nuestra salud y estado de ánimo. Sin embargo, y a pesar de ser estos aspectos relevantes, las casas wellness suponen una verdadera revolución en el concepto de domótica que tanto ha avanzado en los últimos años.

En las construcciones más innovadoras podemos disfrutar de duchas con difusores vitamínicos, filtros que enriquecen y limpian el aire que respiramos, agua purificada para ser ingerida, suelo radiante y, por supuesto, un sistema solar y de luz que acompañe nuestro ciclo vital diario.

El simple hecho de residir en estas viviendas no supone por si solo un aumento de nuestra esperanza de vida y de la calidad de la misma pero, sin duda, es una herramienta más que nos ayuda a envejecer de la forma más beneficiosa posible.

La creación de este nuevo concepto de vivienda supone la implicación definitiva de la arquitectura al servicio de la salud y de los muchos senior que quieren cuidar su salud y se preocupan cada vez más por disfrutar de un alto grado de bienestar y de los años acumulados.

Un hecho que lastra la expansión de este tipo de viviendas en el alto coste que supone para el inquilino, precios inalcanzables para una clase media normal.

Pequeños elementos que podemos adaptar y debemos cuidar en casas dónde hay un mayor residiendo son:

    Eliminación de alfombras y obstáculos
    Iluminación adecuada en todas las salas
    Posibilidad de contar con un sistema de tele asistencia
    Baños adaptados con la instalación de platos de ducha
    Presencia de ascensor en caso de ser viviendas a diferente altura
    Reducir al máximo la cantidad de mobiliario presente en las instancias
    Suelos antideslizantes en zonas húmedas: cocina y baños
    Evitar la aparición de humedades y ventilar a diario la vivienda

En muchas ocasiones las patologías asociadas con la edad generan que nuestros mayores deban permanecer gran parte del día en sus residencias, lo cual nos obliga a que estas estén adecuadas y adaptadas a ellos y sus circunstancias permitiendo su estimulación y facilitando la ejecución de sus actividades básicas de la vida diaria.

Un artículo de David Roa Arbeteta, Experto en la gestión de centros sanitarios y de servicios sociales.