La definición de esta medida de Contribución Financiera en Salud de las familias da lugar a los indicadores de gasto catastrófico y empobrecedor. El gasto en salud es catastrófico cuando las familias deben reducir su gasto básico por un período de tiempo para cubrir costos vinculados con la atención de su salud.

 La definición de Gasto Catastrófico varía de acuerdo al porcentaje que se le atribuye al gasto de bolsillo en relación al total. En la literatura no hay consenso acerca de la proporción que debe representar ese gasto para ser considerado catastrófico. Xu et al (2003) utilizan el umbral de 40%, siendo el 10% aquel identificado por Van Doorslaer et al (2005).
 Los primeros realizan un análisis de 59 países y encuentran que las tasas de gasto catastrófico más elevadas se observan en algunos países de América Latina. Ellos aseguran que existe una relación positiva entre la proporción de familias con gasto catastrófico en salud y el porcentaje de gasto de bolsillo en el total del gasto en salud.
 Por otro, dado que el gasto *  catastrófico ocurre cuando los pagos directos de las familias son altos en relación al total del gasto en salud -todo lo demás contaste-, se espera que la probabilidad del gasto catastrófico sea mayor cuando los niveles de pobreza y cuidado de salud son mayores.
Por su parte, Van Doorsaler y Wagstaff (2002), presentan y comparan dos mediciones para medir equidad en los pagos del sistema de salud. El primero de ellos requiere que los pagos no excedan una proporción pre-especificada del ingreso. El otro, que no lleven a las familias a la pobreza. En esta línea desarrollan índices para establecer cuán “catastrófico” es el pago de bolsillo en salud, capturando su intensidad, su incidencia y su variación con el ingreso. Los autores proponen distintos indicadores que serán tomados en este estudio.
Por un lado, sugieren la obtención de la fracción de la muestra cuyo gasto en salud es proporcionalmente mayor al umbral z (teórico), calculando la población que realiza gasto catastrófico. También se analiza el “exceso” de gasto catastrófico, que captura la intensidad o severidad del gasto. Paralelamente, un aumento del gasto de bolsillo puede llevar, en caso de países relativamente pobres a lo que Whitehead et al. (2001) llaman “trampa de la pobreza”, remarcando al igual que McIntyre et al. (2006), las consecuencias económicas de las enfermedades. McIntyre, Thiede, Dahlgren, Whitehead (2006) realizan una revisión de literatura sobre las consecuencias económicas de las enfermedades y los pagos en el cuidado de salud a nivel de las familias, proponiendo dos metodologías para el análisis: una basada en la evaluación de costos directos (costos financieros a los que se incurre cuando se hacen efectivos los servicios en salud), y otra en los costos indirectos (pérdidas de tiempo productivo vinculados con una enfermedad propia de otros miembros de las familias).
La definición de esta medida de Contribución Financiera en Salud de las familias da lugar a los indicadores de gasto catastrófico y empobrecedor. El gasto en salud es catastrófico cuando las familias deben reducir su gasto básico por un período de tiempo para cubrir costos vinculados con la atención de su salud. La definición de Gasto Catastrófico varía de acuerdo al porcentaje que se le atribuye al gasto de bolsillo en relación al total. En la literatura no hay consenso acerca de la proporción que debe representar ese gasto para ser considerado catastrófico. Xu et al (2003) utilizan el umbral de 40%, siendo el 10% aquel identificado por Van Doorslaer et al (2005).
 Los primeros realizan un análisis de 59 países y encuentran que las tasas de gasto catastrófico más elevadas se observan en algunos países de América Latina. Ellos aseguran que existe una relación positiva entre la proporción de familias con gasto catastrófico en salud y el porcentaje de gasto de bolsillo en el total del gasto en salud.
 De esta manera, los autores evitan el uso del indicador de paridad de poder adquisitivo (PPP en sus siglas en inglés), obteniendo los datos necesarios directamente de las encuestas de hogares. catastrófico ocurre cuando los pagos directos de las familias son altos en relación al total del gasto en salud -todo lo demás constante-, se espera que la probabilidad del gasto catastrófico sea mayor cuando los niveles de pobreza y cuidado de salud son mayores.
Por su parte, Van Doorsaler y Wagstaff (2002), presentan y comparan dos mediciones para medir equidad en los pagos del sistema de salud. El primero de ellos requiere que los pagos no excedan una proporción pre-especificada del ingreso. El otro, que no lleven a las familias a la pobreza. En esta línea desarrollan índices para establecer cuán “catastrófico” es el pago de bolsillo en salud, capturando su intensidad, su incidencia y su variación con el ingreso.
Los autores proponen distintos indicadores que serán tomados en este estudio. Por un lado, sugieren la obtención de la fracción de la muestra cuyo gasto en salud es proporcionalmente mayor al umbral z (teórico), calculando la población que realiza gasto catastrófico. También se analiza el “exceso” de gasto catastrófico, que captura la intensidad o severidad del gasto. Paralelamente, un aumento del gasto de bolsillo puede llevar, en caso de países relativamente pobres a lo que Whitehead et al. (2001) llaman “trampa de la pobreza”, remarcando al igual que McIntyre et al. (2006), las consecuencias económicas de las enfermedades. McIntyre, Thiede, Dahlgren, Whitehead (2006) realizan una revisión de literatura sobre las consecuencias económicas de las enfermedades y los pagos en el cuidado de salud a nivel de las familias, proponiendo dos metodologías para el análisis: una basada en la evaluación de costos directos (costos financieros a los que se incurre cuando se hacen efectivos los servicios en salud), y otra en los costos indirectos (pérdidas de tiempo productivo vinculados con una enfermedad propia de otros miembros de las familias).La definición de esta medida de Contribución Financiera en Salud de las familias da lugar a los indicadores de gasto catastrófico y empobrecedor. El gasto en salud es catastrófico cuando las familias deben reducir su gasto básico por un período de tiempo para cubrir costos vinculados con la atención de su salud.
La definición de Gasto Catastrófico varía de acuerdo al porcentaje que se le atribuye al gasto de bolsillo en relación al total. En la literatura no hay consenso acerca de la proporción que debe representar ese gasto para ser considerado catastrófico. Xu et al (2003) utilizan el umbral de 40%, siendo el 10% aquel identificado por Van Doorslaer et al (2005). Los primeros realizan un análisis de 59 países y encuentran que las tasas de gasto catastrófico más elevadas se observan en algunos países de América Latina. Ellos aseguran que existe una relación positiva entre la proporción de familias con gasto catastrófico en salud y el porcentaje de gasto de bolsillo en el total del gasto en salud. Por otro, dado que el gasto * De esta manera, los autores evitan el uso del indicador de paridad de poder adquisitivo (PPP en sus siglas en inglés), obteniendo los datos necesarios directamente de las encuestas de hogares. catastrófico ocurre cuando los pagos directos de las familias son altos en relación al total del gasto en salud -todo lo demás contaste-, se espera que la probabilidad del gasto catastrófico sea mayor cuando los niveles de pobreza y cuidado de salud son mayores. Por su parte, Van Doorsaler y Wagstaff (2002), presentan y comparan dos mediciones para medir equidad en los pagos del sistema de salud. El primero de ellos requiere que los pagos no excedan una proporción pre-especificada del ingreso. El otro, que no lleven a las familias a la pobreza. En esta línea desarrollan índices para establecer cuán “catastrófico” es el pago de bolsillo en salud, capturando su intensidad, su incidencia y su variación con el ingreso. Los autores proponen distintos indicadores que serán tomados en este estudio. Por un lado, sugieren la obtención de la fracción de la muestra cuyo gasto en salud es proporcionalmente mayor al umbral z (teórico), calculando la población que realiza gasto catastrófico. También se analiza el “exceso” de gasto catastrófico, que captura la intensidad o severidad del gasto. Paralelamente, un aumento del gasto de bolsillo puede llevar, en caso de países relativamente pobres a lo que Whitehead et al. (2001) llaman “trampa de la pobreza”, remarcando al igual que McIntyre et al. (2006), las consecuencias económicas de las enfermedades. McIntyre, Thiede, Dahlgren, Whitehead (2006) realizan una revisión de literatura sobre las consecuencias económicas de las enfermedades y los pagos en el cuidado de salud a nivel de las familias, proponiendo dos metodologías para el análisis: una basada en la evaluación de costos directos (costos financieros a los que se incurre cuando se hacen efectivos los servicios en salud), y otra en los costos indirectos (pérdidas de tiempo productivo vinculados con una enfermedad propia de otros miembros de las familias).

* De esta manera, los autores evitan el uso del indicador de paridad de poder adquisitivo (PPP en sus siglas en inglés), obteniendo los datos necesarios directamente de las encuestas de hogares.

Por Daniel Maceira y Ana Reynoso      LA net / LA red
Daniel Maceira, Ph.D. en Economía, Boston University, Investigador Titular del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Investigador Adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y Director del Programa de Salud del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), Argentina. Correspondencia a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
Ana Reynoso, Licenciada en Economía. Universidad Nacional de Buenos Aires. Investigadora Asistente de CEDES.

Referencias

Xu, K. (2005), Distribution of health payments and catastrophic expenditures Methodology. Geneva, World Health Organization.
Xu, K., Evans, D.B., Kawabata, K., Zeramdini, R., Klavus, J. y Murray, C.J.L. (2003), Household catastrophic health expenditure: a multicountry analysis. The Lancet, 362.
Xu, K., Klavus, J., Kawabata, K., Evans, D.B., Hanvoravongchai, P., Ortiz, J.P., Zeramdini, R. y Murray, C.J.L. (2003), Household Health System Contributions and Capacity to Pay: Definitional, Empirical, and Technical Challenges, en Murray C.J.L. y D.B. Evans, Health Systems Performance Assessment Debates, Methods and Empiricism, Chap.39

Van Doorslaer, E., O´Donnell, O. et al. (2005), Paying out-of-pocket for health care in Asia: Catastrophic and poverty impact. EQUITAP Project, WP Nro. 2.
 Wagstaff, A. y Van Doorslaer, E. (2002), Catastrophe and Impoverishment in Paying for Health Care: With Applications to Vietnam 1993-98. Washington, D. C., Banco Mundial.

Whitehead, M., Dahlgren, G. y Evans, T. (2001), Equity and health sector reforms: can low income countries escape the medical poverty trap?. The Lancet, 358.