Vivimos en una sociedad extremadamente preocupada por el peso, la estética y el aspecto físico exterior, intentando siempre causar una buena impresión a las personas que conocemos o con las que socializamos en nuestro día a día.

Practicar ejercicio a diario contribuye a fortalecer el celebro

A pesar de esta tendencia actual -que genera la aparición de cada día más gimnasios, clínicas estéticas y centros de belleza- no podemos olvidar cuidar aquello que hace que nuestro cuerpo funcione como una verdadera máquina de alta precisión: el cerebro.

Con el paso de los años se reduce la neuroplasticidad cerebral y tenemos menos posibilidades de adaptar nuestro cerebro a daños, a nuevas necesidades o aprendizajes. Con la edad nuestro cuerpo se ve limitado igualmente a realizar ciertos ejercicios o a coger nuevas rutinas, lo que nos obliga a tener que tomar hábitos saludables desde las etapas primeras de la vida.

Cuidar nuestro cerebro mientras cuidamos nuestra salud es mucho más sencillo y fácil de lo que en un principio puede parecer. Estos cinco consejos saludables harán que empecemos el camino para conseguir que nuestro órgano más importante se mantenga joven y con energía:

Ejercicio físico a diario: lo ideal sería poder hacer una media diaria de entre 40 y 60 minutos de ejercicio, para lo cual es aconsejable caminar a buen ritmo, subir escaleras, hacer bicicleta, ir andando a hacer las gestiones diarias, evitar permanecer largas horas en el sofá o hacer natación.


Leer o ver películas: una actividad intelectual diaria es clave para evitar que el cerebro se atrofie y acomode. Cada día tenemos que poner a prueba a nuestro cerebro, sacarle de su zona de confort y la única manera de hacerlo es evitando la rutina cerebral, para ello es ideal aprender un idioma, leer un libro, viajar, ver una película o hacer ejercicios cognitivos adaptados a nuestro nivel cultural.


Socializar: diferentes y recientes estudios demuestran que la soledad es un importante factor de riesgo cognitivo por lo cual es vital sacar tiempo a diario para mantener conversaciones, hablar con compañeros, familiares o amigos y por supuesto hacer esto fuera de casa, evitando acomodarnos en un mismo escenario que nos hace sentirnos cómodos pero nos limita.

Buena nutrición: somos lo que comemos por lo cual es necesario tener una dieta personalizada. No hay alimentos buenos o malos, sino alimentos que para nuestra condición conllevan mejores o peores efectos en nuestro organismo. La variedad es clave para una nutrición saludable al igual que integrar en nuestra dieta alimentos neuroprotectores: frutos secos, arándanos, aguacate y alimentos ricos en omega 3 como el salmón.

Buen estado psicológico: evitar la ansiedad, las situaciones altamente estresantes, descansar y dormir de forma eficaz y sobre todo tener tiempo para nosotros, para mantener una calma y estado de relajación adecuado; será clave para que nuestro cerebro no sufra en exceso y se mantenga sano. Hoy en día existen multitud de técnicas y disciplinas que ayudan a mantener un buen equilibrio psicológico.

Estos cinco hábitos saludables no pueden garantizar un envejecimiento saludable o eliminar el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas pero si nos predisponen a disfrutar de un bienestar mayor y reducen el riesgo de sufrir patologías que suelen asociarse a la edad.

Un último consejo sería ser constantes en nuestros hábitos saludables, integrarlos en nuestra rutina y organizar nuestros días de tal manera que nos permita poner todos en práctica.

Un artículo de David Roa Arbeteta,
Director de Centro Sanitario y de Servicios Sociales