El ratopín rasurado o rata-topo calva (Heterocephalus glaber) no deja de sorprendernos. Además de ser prácticamente inmune al cáncer, resistente a toxinas y venenos, capaz de vivir en condiciones realmente extremas y ser el único mamífero eusocial –social en el mismo sentido que abejas y hormigas, con una “reina” y varios individuos no reproductivos por colonia–, ahora resulta que también se salta otra regla de la biología: no caduca con la edad, como hacemos el resto de animales.

Salvo muy contadas excepciones, en todos los animales vemos el mismo proceso. La mortalidad puede ser más o menos alta a lo largo de la vida, pero las enfermedades y el peligro de muerte se acumulan en dos etapas: la infancia temprana, y la vejez. Pues bien, al ratopín no le afecta el envejecimiento, al menos no en este aspecto.

El modelo que explica el mayor riesgo de muerte en la senescencia se conoce como Ley de Gompertz. Se trata de un modelo –en realidad, familia de modelos– muy complejo de explicar. Pero reducido a su explicación más elemental, dice esencialmente que a mayor edad, más riesgo de muerte.

Pero lo interesante es que es independiente de los motivos. Me explico: la ley de Gompertz se cumple sin necesidad de saber apenas nada de la biología de la especie, de qué implicaciones fisiológicas tenga la vejez. Es cierto que cada especie –incluso cada población, si queremos ser precisos– tiene sus pequeñas diferencias, el modelo general se cumple.

Salvo en casos como el ratopín rasurado. Que directamente funciona de otra manera. No hay mayor riesgo de mortalidad en las etapas más avanzadas, y no estamos hablando de “algo más mayores”. En algunos casos, superando en más de cinco veces lo esperado.

Todo hay que decirlo, esto se ha comprobado en laboratorio. Los ratopines que se han estudiado vivían en las mejores condiciones que se les podía ofrecer: temperaturas óptimas constantes, acceso a alimentos contínuo… Pero aún así, resulta sorprendente. Más que nada porque en condiciones similares otros roedores sí siguen la ley de Gompertz, y la rata-topo calva no.

Esto no quiere decir que los ratopines sean inmortales. Mueren por causas naturales. Simplemente, son más resistentes… a prácticamente cualquier cosa, incluido el envejecimiento. Si conseguimos saber por qué, podríamos aplicar esos conocimientos a la ganadería e incluso a la medicina. Que esto sea una buena noticia, o incluso buena idea, ya sería otro debate.