Si se sospecha que una persona puede estar sufriendo un ictus, pedirle que sonría es una manera sencilla de detectar si ha perdido fuerza o movilidad en los músculos de la cara. Sonreír es un movimiento muy complejo, en el que se coordina el movimiento de diversos músculos y para el que se necesita la implicación de un gran número de neuronas. El hecho de que una persona no pueda sonreír, tenga una sonrisa caída o asimétrica debe alertarnos de la posibilidad de que esté sufriendo un ictus y de la necesidad de llamar a los servicios de emergencia.

Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que el ictus es la primera causa de muerte en la mujer en España: fallecen más del doble de mujeres por ictus que por cáncer de mama y unas 14 veces más que por accidentes de tráfico. Sin embargo, un gran número de mujeres pasa por alto los posibles síntomas o no le dan la importancia que merecen, ya que a menudo socialmente se relaciona el ictus principalmente con los hombres.

Detectar sus posibles síntomas y actuar con rapidez puede salvar vidas y reducir las consecuencias de sufrir un ictus. Tal y como señalan los expertos, las primeras 3-6 horas después de un ictus son clave, y por cada minuto en el que se reduce o detiene la circulación de sangre en el cerebro de una persona se pierden 1,9 millones de neuronas y 14 billones de conexiones neuronales, y una hora sin circulación supone un envejecimiento cerebral de 3,6 años2.

Ante los posibles síntomas del ictus es de vital importancia llamar al 112 y facilitar la atención lo más rápido posible. Estos son los posibles síntomas a tener en cuenta:

· No poder levantar uno de los dos brazo
· Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo: brazos, piernas, manos, etc.
· Sonrisa caída o asimétrica
· Problemas al hablar, como decir una palabra inventada o sin sentido, o no poder hablar
· Dolor de cabeza intenso y repentino

 

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