La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica se suma a la iniciativa del Foro de Sociedades Internacionales Respiratorias (FIRS, en su acrónimo inglés) para celebrar el próximo 25 de septiembre, Día Mundial del Pulmón, una jornada para poner de relieve el peso de las enfermedades respiratorias, un problema de salud global, y reclamar el derecho de todos los ciudadanos a respirar un aire limpio y tener unos pulmones sanos.

Y es que, tal y como advierte el Dr. Agustín Valido, Director del Comité de Relaciones Institucionales de SEPAR, “las enfermedades respiratorias además de una elevada mortalidad, son un paradigma de cronicidad y su incremento es constante”, señalando que, “sin embargo, la mayoría de ellas son prevenibles al evitar el tabaquismo y al mejorar la calidad del aire que respiramos”.
geriatricarea enfermedades neumologicasEn España las enfermedades neumológicas son la tercera causa de muerte, con casi 48.000 defunciones al año. Por enfermedades, el cáncer de bronquios y pulmón es también la tercera causa de muerte

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al año 2017, agrupando la causa de defunción por enfermedades y según especialidades médicas, la neumología se sitúa en tercer lugar con casi 48.000 defunciones, tras neurología (63.140) y cardiología (54.000). También se observa que por enfermedades el cáncer de bronquios y pulmón es la tercera causa de muerte (22.089 fallecidos) tras las enfermedades isquémicas del corazón (32.325) y las enfermedades cerebrovasculares (26.937).
La prevención, clave para frenar las enfermedades respiratorias

Los expertos de SEPAR consideran que la mayoría de las enfermedades respiratorias son prevenibles, por lo que es necesario tomar conciencia de ello y adoptar las medidas oportunas. Mejorar la calidad del aire es la medida fundamental. “Eliminar el humo de tabaco y reducir la contaminación tanto exterior como interior reduciría el número de afectados de EPOC, asma o cáncer de pulmón”, explica el Dr. Carlos Andrés Jiménez-Ruiz, presidente de la SEPAR. “También hay medidas que dependen directamente de la práctica médica y asistencial que nos permitirán reducir estas cifras, como por ejemplo la vacunación antigripal o antineumocócica o la práctica habitual de ejercicio físico”, añade este experto.

En el caso del cáncer de pulmón, se sabe que se suele diagnosticar en fases avanzadas, cuando la curación es más difícil. «Esta enfermedad tiene una alta mortalidad, aunque su diagnóstico precoz puede reducirla y mejorar las tasas de supervivencia de las personas afectadas. Con la implantación de programas de cribado, se podrían detectar más casos en estadios iniciales y mejorar la supervivencia del cáncer de pulmón”, destaca por su parte el Dr. Juan Carlos Trujillo, cirujano torácico y coordinador del Área de Oncología Torácica de SEPAR. La aplicación de programas de cribado en cáncer de pulmón ya se han implantado en  Estados Unidos y otros países europeos con sistemas sanitarios más similares al nuestro, demostrando unos buenos resultados.

Por su parte, el Dr. David de la Rosa, coordinador del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias de SEPAR, recuerda que la principal forma de prevención de la neumonía es la vacuna. “La vacuna antineumocócica puede administrarse a cualquier edad a partir de las 6 semanas de vida. De un modo general, se recomienda la vacunación frente al neumococo a los mayores de 65 años o a aquellas personas de cualquier edad que presentan enfermedades crónicas respiratorias, hepáticas, renales, cardiovasculares, diabetes, tabaquismo y alcoholismo. También se recomienda en pacientes inmunodeprimidos, con fístula del líquido cefalorraquídeo, implantes cocleares o asplenia (ausencia de bazo)”.

Por otro lado, pese a las dudas y polémicas que surgen cada año sobre la vacuna antigripal, el Dr. de la Rosa argumenta que son más los beneficios que los riesgos que ésta supone, pues mediante la vacunación se pude prevenir la gripe con una eficacia del 40%-60% y, en el caso de contraerla, disminuye su gravedad. En consecuencia, deben vacunarse cada año las personas mayores de 65 años, embarazadas en cualquier trimestre de la gestación, pacientes que tie­nen enfermedades crónicas o personal de trabajos relacionados con servicios a la comunidad como profesionales sanitarios, policía o bomberos.

En cuanto la contaminación, se sabe que es la causa del desarrollo o empeoramiento de enfermedades respiratorias como el cáncer de pulmón, las neumonías, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el asma, de infecciones respiratorias agudas y de otros muchos efectos dañinos para la salud. “Y sin embargo, el 35% de la población española respira aire contaminado” advierte la Dra. Isabel Urrutia Landa, neumóloga y coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias Ocupacionales y Medioambientales de SEPAR, “por eso desde nuestra Sociedad científica nos sumamos y apoyamos todas las indicativas y experiencias que buscan reducirlos niveles de contaminación».

Pero no solo en España sino en todo el mundo, el impacto de las enfermedades respiratorias suponen una inmensa carga de salud tal y como muestran las cifras que con motivo del Día Mundial del Pulmón, la FIRS ha publicado y por las que reclama una acción global:

    65 millones de personas sufren de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y 3 millones mueren a causa de ella cada año, lo que la convierte en la tercera causa de muerte en todo el mundo.
    10 millones de personas desarrollan tuberculosis y 1,6 millones mueren a causa de ella cada año, lo que la convierte en la enfermedad infecciosa letal más común.
    1.76 millones de personas mueren de cáncer de pulmón cada año, lo que lo convierte en el cáncer más mortal.
    334 millones de personas sufren de asma, lo que la convierte en la enfermedad crónica más común de la infancia. Afecta al 14% de los niños en todo el mundo, y está en aumento.
    La neumonía mata a millones de personas cada año, lo que la convierte en una de las principales causas de muerte entre los más jóvenes y los más ancianos.
    El 91% de la población mundial vive en lugares donde la calidad del aire excede los límites de las directrices de la OMS.